Hatun Hillakuy 2008-Hatun Willakuy. Versión abreviada del Informe | Page 407
Ayacucho cerca de nueve mil hectáreas. Sin embargo, las unidades agrícolas
afectadas ascienden a 10,575.
CUADRO 4
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Respecto del dato consignado en el cuadro anterior como «falta de mano de
obra», es importante tomar en cuenta que, como ya se ha señalado anteriormen-
te, la situación de violencia produjo una reducción drástica de la mano de obra en
las comunidades afectadas por muerte, desaparición, prisión, deterioro físico y
psicológico de la población, principalmente de la PEA, así como por efecto del
desplazamiento forzado. Lógicamente, el despoblamiento del campo a causa de
dichos factores trajo consigo la descapitalización del agro y un mayor empobre-
cimiento de las familias.
Las estrategias productivas de las familias campesinas se vieron desdibujadas
en la medida en que el PCP-SL no sólo impidió producir en las zonas altas (Coro-
nel 1999), sino también efectuar trabajos eventuales fuera de la comunidad para
complementar ingresos y cubrir las necesidades de subsistencia familiar. La vio-
lencia que enfrentaron los pobladores tuvo que ser considerada como otro factor
en sus decisiones económico-productivas. Además, las familias buscaron mini-
mizar las pérdidas de sus cultivos, sembrando menores cantidades de hectáreas
para reducir el riesgo de perder la inversión frente a nuevos ataques del PCP-SL.
Su objetivo no era, pues, sólo garantizar la producción sino, también, asegurar su
supervivencia.