Hatun Hillakuy 2008-Hatun Willakuy. Versión abreviada del Informe | 页面 406

CUADRO 3 En cuanto a la actividad agropecuaria, mayoritariamente desarrollada por la población de las comunidades afectadas, la extensión sembrada se redujo drásticamente, afectando seriamente los ingresos de las familias campesinas. 87 Si antes del período de violencia sembraban alrededor de cuatro yugadas de terre- no, ahora estas mismas familias siembran menos de dos yugadas (Del Pino y otros 2001). Algunas de ellas continuaron sembrando en sus chacras, pero les dedicaban el menor tiempo posible por la presencia del PCP-SL en esas zonas. Igualmente, según el III Censo Nacional Agropecuario de 1994, la superficie agrícola que no habría sido cultivada debido a la acción terrorista llega a 30,655 hectáreas. El censo señala también que, además del terrorismo, la falta de mano de obra para el trabajo en el campo y el cambio de ocupación laboral inciden en esta situación (véase el cuadro 4). Las zonas más afectadas fueron las de Junín y Ayacucho. En efecto, según la encuesta del INEI de 1997, en Junín se habrían dejado de cultivar, a fines de 1996, aproximadamente trece mil hectáreas y en 87 Se trata de familias pertenecientes a seis comunidades de retornantes del Departamento de Ayacucho: Bellavista, Umaro y Pomatambo (provincia de Vilcashuamán) y Laupay, Cunya y Uchuraccay en el norte (provincia de Huanta). El conflicto armado interno empujó a las familias y comunidades afectadas a dejar sus pueblos y abandonar sus casas, tierras productivas, ganado y bienes de todo tipo. Según la encuesta del INEI ya citada (1997), el 71.4% de la población tenía en su lugar de origen alguna forma de propiedad, tales como vivienda, tierras y/o ganado, y sólo el 28.6% no tenía bienes. La misma encuesta menciona que el 94.1 % de los retornantes declararon tener tierras de uso agrícola, el 13.4% tierras con pastos, el 3.9% tierras forestales y el 20.2% ganado, tal como lo mues- tra el cuadro 3. 393 Abandono de tierras y descapitalización