Hatun Hillakuy 2008-Hatun Willakuy. Versión abreviada del Informe | Page 400
Las personas más preparadas del lugar se tuvieron que ir, es decir, hubo fuga de
profesionales y comerciantes exitosos, lo que además se refuerza por la situación
económica que entonces tenían. Los menos afortunados se tuvieron que quedar
en el lugar y se desperdiciaron oportunidades profesionales y laborales, con el
consecuente atraso. 73
El desplazamiento no sólo empobreció a la comunidad, sino también a los
mismos desplazados. Luego del apaciguamiento del conflicto armado y de la
estabilización económica del país, algunas familias desplazadas comenzaron a
retornar a sus comunidades de origen. Sin embargo, estos retornos sólo habrían
alcanzado cerca de la mitad de la población desplazada. 74 Las condiciones
socioeconómicas que muchas de estas personas retornantes encontraron en sus
pueblos, y la poca ayuda estatal que recibieron, hizo insostenible su permanen-
cia, por lo que tuvieron que desplazarse nuevamente a sus zonas de refugio. En-
tre los retornantes que permanecieron en sus pueblos se encuentra un número
significativo de la población económicamente activa (PEA) desocupada, tal como
lo indica el INEI (1997): la población retornante económicamente activa (PEA) de
las comunidades encuestadas y que se encuentra ocupada llega al 62.1%, mien-
tras que la PEA desempleada alcanza el 37.9%.
La misma encuesta del INEI muestra que más de la mitad de los retornantes
tiende a volver principalmente a actividades del mundo rural ligadas a la produc-
ción agropecuaria. Esto se aprecia en las siguientes cifras: el 52.2% de los
retornantes encuestados se dedicaba (en el momento de la encuesta) a actividades
agrícolas y ganaderas, mientras que el resto se dedicaba a actividades de comer-
73
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CVR. BDI-I-PI76. Testimonio recogido en Huertas, Huancayo (Junín), en mayo de 2002. Autoridades
narran acerca del enfrentamiento de Los Molinos.
Se calcula que los retornantes oscilan entre 320 mil (según el Programa Estatal de Apoyo al
Repoblamiento, PAR); el mismo informe del PAR menciona que según MENADES-CONDECOREP
alcanzaría a 200 mil retornantes (PAR 2001).
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Según la Encuesta de Caracterización de la Población Retornante, realizada en 1997
por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), en 437 distritos de
los departamentos de Ayacucho, Apurímac, Huancavelica, Junín, Huánuco y
Áncash, se encontró que más del 50% de los entrevistados habían cambiado de
residencia a consecuencia del conflicto armado y habían retornado al lugar de
empadronamiento como consecuencia del proceso de pacificación. El desplaza-
miento de la fuerza de trabajo fue masivo; muchas comunidades se convirtieron
en verdaderos «pueblos fantasmas». El despoblamiento dejó a las comunidades
sin mano de obra, con lo que se redujeron enormemente las posibilidades de
desarrollo económico de quienes permanecieron en ellas. La ausencia de la mano
de obra generó, pues, un dramático desequilibro local, aunque en el plano nacio-
nal haya sido otro el ritmo de la vida económica.
La migración forzada, por las circunstancias violentas en que se produjo, arras-
tró consigo a la principal fuerza laboral local. Su ausencia fue interpretada por los
pobladores de aquellas regiones como un indicador de «atraso» en la vida del pue-
blo, como podemos apreciarlo en el siguiente testimonio. El mismo testimonio
señala que los más pobres tuvieron que quedarse porque era su única alternativa.