Hatun Hillakuy 2008-Hatun Willakuy. Versión abreviada del Informe | Page 399
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bién en problemas de seguridad, y de estabilidad social y emocional. En el acápite
sobre Secuelas psicosociales se da cuenta en forma detallada de este tipo de conse-
cuencias sobre la vida y la integridad de las mujeres que fueron víctimas de la
violencia.
Por la ausencia definitiva de los responsables del hogar, los hijos menores de
edad quedaban abandonados. En algunos casos, los parientes más cercanos se
hacían cargo temporalmente de su subsistencia; pero, en otros, quedaban a la
deriva por lo que dependían exclusivamente de su capacidad para desenvolverse
por sí mismos. También en el caso de ausencia temporal de uno de los padres por
razones de encarcelamiento o desplazamiento forzado, se produjeron consecuen-
cias negativas sobre la capacidad productiva, la calidad de vida, y la estabilidad
social y emocional de las familias.
Los presos acusados injustamente de terroristas eran generalmente campesi-
nos procedentes de las zonas de emergencia, que fueron detenidos y apresados
por medio de una acusación arbitraria e injusta; se les trasladó a penales distantes
de sus lugares de origen. El encierro en uno de los establecimientos penitencia-
rios significó para sus familias una ausencia forzada con inmediatas y serias con-
secuencias en el nivel de vida de sus miembros. La prisión injusta afectó princi-
palmente a los varones jefes de familia, pero no estuvieron exenta de ella los
jóvenes y las mujeres.
En la mayoría de las comunidades campesinas, el varón no puede ser reem-
plazado por otro miembro de su comunidad, porque las tierras comunales no son
las mayoritarias; cada familia se autosostiene con el producto de su chacra y
ganado. En tales circunstancias, al desaparecer el varón, la chacra es abandonada
y el ganado no es bien atendido o es saqueado. Además, habiendo quedado sola,
la mujer debe destinar gran parte de su tiempo a indagar por la situación del
esposo preso o desaparecido. No sólo se interrumpe, pues, de este modo, la ca-
dena productiva, sino que también se desintegra la unidad económica familiar.
Como vemos, la ausencia forzada de uno de los padres a consecuencia del
conflicto armado trajo consigo una larga serie de consecuencias económicas ne-
gativas sobre la vida de los miembros de la familia, repercutiendo igualmente
sobre el deterioro de la calidad de vida y de las condiciones físicas y psicológicas
de las personas.
Desplazamiento de la fuerza de trabajo
La ausencia temporal o definitiva por desplazamiento forzado de uno de los prin-
cipales elementos de la cadena productiva no sólo causó serios problemas en las
familias, sino también en las comunidades. En efecto, el desplazamiento de la
fuerza de trabajo rural hacia otras zonas, sobre todo urbanas o urbano-margina-
les, generó otra debacle en las comunidades y en las regiones. Se calculó que el
número de desplazados de las zonas afectadas a causa del conflicto armado
interno superaría los 600 mil (Diez 2003). 72
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De acuerdo con el informe E/CN.4/1996/52 sobre desplazados en el Perú elaborado por Francis Deng,
Representante del Secretario General de las Naciones Unidas para el Desplazamiento (1996) el nú-
mero de desplazados en el país oscilaría entre 600 mil y un millón de personas.