Hatun Hillakuy 2008-Hatun Willakuy. Versión abreviada del Informe | Page 385

372 L AS SECUELAS SOCIOPOLITICAS D ESTRUCCIÓN Y DEBILITAMIENTO DE LA ORGANIZACIÓN COMUNITARIA Dispersión y fragmentación: el desplazamiento Familias, e incluso comunidades enteras, salieron de los lugares en que habitaban para buscar espacios menos hostiles. Este fenómeno tuvo un carácter masivo y extendido, sobre todo en el campo. Los pequeños poblados afectados por el con- flicto armado quedaron vacíos. En los miles de testimonios recogidos por la CVR, el fenómeno aparece con claridad como una respuesta —muchas veces desespe- radas y no planificada— ante amenazas, reclutamientos forzados, asesinato de los familiares, matanzas o devastación de comunidades. Su nivel de impacto en la vida comunal se refleja en las palabras recogidas en los testimonios y utiliza- das para describir a los poblados tras los desplazamientos: «desolado», «vacío», «deshabitado», «silencioso», «tierra de nadie», «solitario». La violencia intensa e indiscriminada de los distintos bandos en conflicto atacó directamente a todos y cada uno de los pobladores convirtiéndolos en víctimas o testigos de violaciones de los derechos de las personas y comunidades. Un testimoniante, por ejemplo, señala: «Cuando no les hacíamos caso es que nos amenazaban con matar y si nosotros hubiéramos seguido ahí nomás fijo nos hubiera matado, si no hubiéra- mos escapado al cerro a vivir. En el cerro es lo que vivíamos, dejando nuestras cosas. No hemos llevado nada, ni nuestros animales, más que nada por nuestra vida es lo que principalmente nos hacíamos alejar». 44 La huida del lugar de origen como una búsqueda de protección y seguridad desestructuró las diversas instituciones sociales construidas a lo largo del tiem- po. En algunos casos, las familias volvieron al desaparecer la amenaza. Sin em- bargo, en otros casos, tal huida era un camino incierto y sin retorno. El impacto del desplazamiento tuvo un carácter desintegrador. El espacio so- cial se convertía en un lugar silencioso y las tierras o las casas eran finalmente de nadie. «Con lo del PCP-SL ya la gente, el que menos, se iba. Huanta prácticamen- te estaba casi desolado». 45 El orden social se trastocó a tal punto que lugares habitualmente seguros, como la casa, el local comunal, la escuela y la capilla, se hicieron peligrosos. La desestructuración de la comunidad se inició con la partida de adolescentes y jóvenes, objetivos predilectos de los reclutamientos forzados y las detenciones desde los primeros años. El desplazamiento de este sector de la población está vinculado, además, a las dificultades para continuar los estudios con normalidad en comunidades donde las escuelas eran percibidas como espacios peligrosos, que incluso dejaban de funcionar debido a que muchos de los maestros eran ob- jeto de amenazas y persecución: «Si nos encontraba, nos golpeaban tanto los mi- litares y los subversivos, y a los jóvenes se los llevaban, es por eso que los jóvenes 44 45 CVR. Testimonio 301060. CVR. Testimonio 200711.