Hatun Hillakuy 2008-Hatun Willakuy. Versión abreviada del Informe | Page 381

hecho hervir, me recuerdo cuando volví en sí dijeron, «este perro no ha muerto», porque habían estado queriendo enterrarme en [...], bótenlo a [...] con la camioneta, porque ya murió este perro, bótenlo a [...]. 32 Créame hermano que desde que pisamos la cárcel de [..] nos trataron como basura. 33 Huir asustados a los cerros y a las cuevas era una forma de «retroceder» a situaciones de pobreza extrema, de desarraigo, porque sólo quien no tiene comu- nidad vive en cuevas de modo que esa experiencia, aunque momentánea, lastimó su dignidad, les hizo sentir como animales. [...] en esos años yo tenía otro hijito, otro menorcito varón, en el 91, y ya escapábamos a los cerros, ya vivíamos en los cerros, como perros éramos, de noche y de día, vivíamos escapando como dijeron que los sinchis se habían entablado ya en la tierrita, [...] cortes y cortes nos van a matar, nos van a arruinar, escapábamos apurados, agarrar a mi hijita y al menorcito, lo ha soltado [...] entonces a mi hijito le ha roto la cabeza, chancado hasta adentro, era como huevo, llorando, así agarrando a mi bebé nos hemos ido para atrás del cerro a vivir, ahí hemos vivido todos los [...] todo lo que tenía en la casa se han llevado. 34 368 Nosotros oiga usted no hemos dormido ni siquiera en las noches en nuestra casa, como venados, como zorros, teníamos que ir a buscar cuevas yo todas las noches cargado de mi dos frazaditas, tenía que salir durante tres, cuatro años así he andado, mi madre igual, mis hijos igual. Una vida completamente desorganizada, atemorizada, ¿no? hasta ahora yo no puedo encontrar la calma. 35 Otra forma en que se afectó la dignidad de las personas fue mediante el dominio férreo y arbitrario sobre sus vidas. El PCP-SL anunciaba a la gente su poder absoluto para hacer daño o eliminar a quien le pareciese pertinente. Los miembros de las Fuerzas Armadas trataban con desprecio a quienes tenían que proteger. Abundantes testimonios hablan de cómo quien tenía el arma actuaba como el dueño de las vidas ajenas. En general, el clima de terror tenía cara de muerte para los más afectados. Un poblador de una comunidad lo dice: «[…] oprimidos éramos. Personas vivas, pero muertas, sin valor a nada». Este mensaje destructivo de que la vida de las personas no vale nada es la afrenta mayor a la dignidad y al amor propio. L A SÚPLICA. D ESESPERACIÓN Y SUMISIÓN También lo es, desde luego, el tener que suplicar para seguir viviendo o para salvar la vida de un ser querido. Algunos testimonios muestran cómo en ciertas ocasiones, al encontrarse a merced de sus victimarios, sin capacidad de defender- se, impedidos de establecer cualquier diálogo o de apelar a la razón, las personas debieron recurrir a la súplica. Se trató de una respuesta desesperada, sentida en 32 33 34 35 CVR. CVR. CVR. CVR. BDI-SM-P376. Testimonio 100862. BDI-SM-P23. Testimonio 100444. BDI-SM-P221. Testimonio 301060. BDI-SM-P232. Testimonio 510257.