Hatun Hillakuy 2008-Hatun Willakuy. Versión abreviada del Informe | Page 379
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bargo, estos hechos se mantienen en la penumbra de lo vivido que sólo quiere ser
olvidado. En el momento de narrar estos hechos, las víctimas mostraron su enor-
me dolor y su vergüenza, muchas de ellas no pudieron hablar de ello antes, ni
para compartir su humillación, ni para denunciarla. En más de un caso, al narrar
lo vivido, el lenguaje del cuerpo a través de temblores, sudoración, llanto profu-
so, tensión extrema, daba noticias del trauma.
L A TORTURA
La tortura y el maltrato físico y psicológico constituyen otra forma de daño al
cuerpo y a la identidad, busca disminuir a la persona debilitando su cuerpo al
límite. Es la violencia en su rostro más brutal. No hay tortura o maltrato físico
que no sea al mismo tiempo emocional, psicológico; pues siempre es una expe-
riencia de humillación y un ataque a la dignidad personal. Es, al mismo tiempo,
una relación de poder donde quien maltrata lo ejerce destructivamente sobre el
otro. La intencionalidad de la tortura está asociada a la pérdida de sentido.
La mayoría de las víctimas de tortura fueron los detenidos en las cárceles, y
dependencias militares y policiales; aunque, en algunos casos, los maltratos em-
pezaban ya en el momento de la detención convirtiéndose en actos públicos cu-
yos testigos, a veces, fueron los propios hijos del detenido.
No me dijeron «buenas noches señor», desde ese momento empezaron a meterme
golpe delante de mis hijos, delante de mi esposa, sin ninguna explicación. Inclusive
yo dije «pero ¿por qué?». Yo decía «pero ¿por qué? por favor». No había ido fiscal,
solamente habían ido los policías. O sea, un allanamiento de domicilio. 27
El análisis de testimonios de personas torturadas revela los intensos sentimien-
tos de desprotección, vulnerabilidad y humillación que experimentaron quienes
fueron sometidos a brutales maltratos. Los resultados indican que la experiencia
misma de tortura suele ir acompañada con mayor frecuencia de sentimientos de
miedo intenso, desesperanza y resignación, sensación de humillación, sentimientos
de culpa y deseos de muerte, pérdida de la función motora y alteración de los
sentidos, así como de referencias a estados de «trauma» y de «afectación
psicológica» en general. Asociada a la experiencia de tortura aparece además la
utilización de estrategias y recursos de control y regulación de pensamientos y
sentimientos a través de los cuales las víctimas buscaban darse fuerzas para
resistir a las golpizas.
Después trajo así una tina llena de agua entonces ahí también me metió la
cabeza así, me sumergió así, largo rato me tenía, entonces ya no podía ni
hablar, «sí voy decir, sí voy decir», decía. «¡Ya siéntate, habla!», me decía,
quería anotar lo que iba yo hablar, entonces yo siempre decía que he venido
solo. Después así largo rato varias veces [...] «¿Has pensado?», así venía a
cada rato, otra veces me pegaba [...] me puse nervioso ya, cuando venía, temía
ya que me va dar un golpe así [...] me dejó echado enmarrocado [...] hasta
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CVR. BDI-SM-P23. Testimonio 100444.