Hatun Hillakuy 2008-Hatun Willakuy. Versión abreviada del Informe | Page 379

366 bargo, estos hechos se mantienen en la penumbra de lo vivido que sólo quiere ser olvidado. En el momento de narrar estos hechos, las víctimas mostraron su enor- me dolor y su vergüenza, muchas de ellas no pudieron hablar de ello antes, ni para compartir su humillación, ni para denunciarla. En más de un caso, al narrar lo vivido, el lenguaje del cuerpo a través de temblores, sudoración, llanto profu- so, tensión extrema, daba noticias del trauma. L A TORTURA La tortura y el maltrato físico y psicológico constituyen otra forma de daño al cuerpo y a la identidad, busca disminuir a la persona debilitando su cuerpo al límite. Es la violencia en su rostro más brutal. No hay tortura o maltrato físico que no sea al mismo tiempo emocional, psicológico; pues siempre es una expe- riencia de humillación y un ataque a la dignidad personal. Es, al mismo tiempo, una relación de poder donde quien maltrata lo ejerce destructivamente sobre el otro. La intencionalidad de la tortura está asociada a la pérdida de sentido. La mayoría de las víctimas de tortura fueron los detenidos en las cárceles, y dependencias militares y policiales; aunque, en algunos casos, los maltratos em- pezaban ya en el momento de la detención convirtiéndose en actos públicos cu- yos testigos, a veces, fueron los propios hijos del detenido. No me dijeron «buenas noches señor», desde ese momento empezaron a meterme golpe delante de mis hijos, delante de mi esposa, sin ninguna explicación. Inclusive yo dije «pero ¿por qué?». Yo decía «pero ¿por qué? por favor». No había ido fiscal, solamente habían ido los policías. O sea, un allanamiento de domicilio. 27 El análisis de testimonios de personas torturadas revela los intensos sentimien- tos de desprotección, vulnerabilidad y humillación que experimentaron quienes fueron sometidos a brutales maltratos. Los resultados indican que la experiencia misma de tortura suele ir acompañada con mayor frecuencia de sentimientos de miedo intenso, desesperanza y resignación, sensación de humillación, sentimientos de culpa y deseos de muerte, pérdida de la función motora y alteración de los sentidos, así como de referencias a estados de «trauma» y de «afectación psicológica» en general. Asociada a la experiencia de tortura aparece además la utilización de estrategias y recursos de control y regulación de pensamientos y sentimientos a través de los cuales las víctimas buscaban darse fuerzas para resistir a las golpizas. Después trajo así una tina llena de agua entonces ahí también me metió la cabeza así, me sumergió así, largo rato me tenía, entonces ya no podía ni hablar, «sí voy decir, sí voy decir», decía. «¡Ya siéntate, habla!», me decía, quería anotar lo que iba yo hablar, entonces yo siempre decía que he venido solo. Después así largo rato varias veces [...] «¿Has pensado?», así venía a cada rato, otra veces me pegaba [...] me puse nervioso ya, cuando venía, temía ya que me va dar un golpe así [...] me dejó echado enmarrocado [...] hasta 27 CVR. BDI-SM-P23. Testimonio 100444.