Hatun Hillakuy 2008-Hatun Willakuy. Versión abreviada del Informe | Page 378
L A VIOLENCIA SEXUAL
La violencia sexual, especialmente la violación, es de por sí un trauma, pues
rebasa la capacidad de respuesta de quien la sufre. Durante los años del proceso
de violencia ella fue utilizada como medio para someter o dominar a las perso-
nas. Las mujeres fueron las principales víctimas de este tipo de abusos, sin em-
bargo, no las únicas. También algunos hombres detenidos fueron objeto de vio-
lencia y de violación sexual. La violación sexual deja, en quien la sufre, huellas
dolorosas en su autoimagen y daña su autoestima personal. Afecta la sexualidad
de las personas, como también su capacidad de relacionarse con otros y con el
mundo al que entonces sienten amenazante. Muchos fenómenos psicológicos
concurren en la defensa de la integridad emocional de quien sufre una violación
sexual. Algunas de ellas comprometen la cohesión del «sí mismo», dividen la
unidad psicológica de la persona. Así, son frecuentes vivencias de «dejar de
sentir el cuerpo» o «verlo como ajeno», «desconectarse» o pensar «no me está
pasando esto a mí», o «esto es sólo una pesadilla». Después de haber sufrido
violación sexual, generalmente, la capacidad de intercambio afectivo se altera y
se instala gran temor y desconfianza en los nuevos vínculos. La soldadura, que
produce una violación sexual, entre sexualidad y tortura, es difícil de superar; la
vida sexual y la capacidad de intimidad quedan seriamente dañadas.
La CVR ha recogido testimonios de innumerables víctimas de violencia sexual;
sin embargo, estamos persuadidos de que las víctimas de este atropello son mu-
chas más de las que conocemos. Por la humillación y la vergüenza que acompa-
ñan estas heridas, por la enorme necesidad defensiva de negar y desconocer tales
hechos, las víctimas callan el abuso o prefieren decir que se trata de «violencia
sexual», sin precisar que sufrieron «violación sexual».
Con los años, el miedo, la rabia intensa y la profunda humillación se hicieron
indignación, dolor y reclamo de justicia. Para algunas de las víctimas, sin em-
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CVR. BDI-P23. Testimonio 100444.
CVR. BDI-SM-P20. Testimonio 100188. Lima, mujer de 20 alias detenida por la policía.
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sas. Son marcas que modifican la autoimagen corporal, que cuestionan o disminu-
yen la autoestima, especialmente porque en la mayoría de casos afectan la capaci-
dad de desenvolvimiento autónomo, de trabajo. Cuando un cuerpo es así dañado
los sentimientos de vulnerabilidad y pérdida afectan a toda la identidad de una
persona. Las personas que nos dieron su testimonio narran con indignación lo hu-
milladas que se sintieron cuando fueron obligadas a desnudarse o al ser despojadas
violentamente de su ropa. Se sintieron muy avergonzadas, indefensas, expuestas a
miradas de burla, de desprecio o de intrusión sexual. La desnudez obligada del
cuerpo es vivida como preludio del despojo de las defensas, de la protección. «Ima-
gínese que te saquen así a media noche desnudo [...] Y los policías que se reían de
vérnosla, de vernos desnudos, así se reían. O sea algo humillante fue». 25 «No sé ni
cómo describir toda esa sensación que uno pasa, sólo les decía que me alcancen mi
ropa y que quería ir a un sitio a cambiarme, y ellos me decían que no podía mover-
me, que tenía que hacerlo ahí, me sentí muy humillada». 26