Hatun Hillakuy 2008-Hatun Willakuy. Versión abreviada del Informe | Page 376
La instalación del familiar perdido en un lugar de la memoria que permita
seguir adelante con la propia vida es especialmente difícil en los casos que atañen
a personas desaparecidas. Privados de la certidumbre de su muerte, los familia-
res de una víctima de desaparición se mantienen esperanzados en su regreso.
«Cuando mi perro ladra pienso que mi hija va tocar la puerta así pienso, pienso
siempre». 20 «Siento pena por su ausencia, llorando voy averiguando, « de repente
volverá, de repente volverá » . « De repente cualquiera de estas noches vuelve » , así
nomás paro pensando. Y no aparece». 21
A la esperanza de un posible regreso se sumó con frecuencia una búsqueda de
varios años. En su recorrido, muy pocos encontraron respuesta; la mayoría sólo
obtuvo silencio, mentiras y maltratos. En algunos casos, la esperanza fue alimen-
tada por historias sobre la reclusión de desaparecidos en alguna prisión o alguna
isla en medio de un río.
La demanda más frecuente de los familiares de personas desaparecidas es la
información veraz sobre el destino o paradero del ausente. Sólo con esa informa-
ción podrán seguir adelante con sus vidas.
Yo quiero que me dan una respuesta. Capaz puede estar vivo o de verdad lo mataron
o lo han desaparecido; quiero saber la verdad para tranquilizarme, para no estar
esperanzada de él, eso quiero yo. [...] Quiero decirle a mis hijos «tu papá ha
muerto, ya no existe». Yo ya le puedo decir, le puedo informar a mis hijos, ya
para que no estén pensando en él. «Ya llegará, ya llegará, cuando está vivo»
dicen mis hijos también. Eso yo quiero, sí. 22
Asociada con esa demanda se encuentra, naturalmente, el deseo de realizar
los rituales funerarios en honor del ser querido en caso de que se confirmase su
muerte. «Nos conformaríamos por lo menos de saber que lo enterramos y lo
recordaríamos». 23
Solamente nos acercamos a la Comisión de la Verdad, quizás puedo recuperar por
los menos los huesos de mi hijo, quiero verlo enterrado y me olvidaré para
siempre de mi hijo, si lo veo enterrar me olvidaré para siempre. 24
La tragedia de los desaparecidos y la demanda de verdad al respecto se en-
cuentra vinculada con otro legado terrible de la violencia: los miles de lugares de
entierro clandestino —fosas comunes, según la terminología difundida en las dé-
cadas pasadas— donde los deudos presumen que pueden encontrarse los restos
de sus seres queridos.
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CVR.
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Testimonio
Testimonio
Testimonio
Testimonio
Testimonio
Testimonio
203903.
200337.
500627.
400039.
201256.
201205.
Si mi hijo no hubiera venido..., porque nosotros vivíamos en Vinchos, ahí estaba
estudiando mi hijo [...] Ahí al frente estudiaba y mi esposo le dijo: «Tienes que
ayudarme los sábados y domingos a arar la chacra». 19
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Un elemento especialmente perturbador es el sentimiento de culpa. Muchos
familiares se sienten parcialmente responsables de los hechos o se reprochan su
impotencia para evitar la muerte o desaparición de un ser querido.