Hatun Hillakuy 2008-Hatun Willakuy. Versión abreviada del Informe | Page 373
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Alteración del duelo
La falta de piedad y de respeto básico a los muertos constituyó uno de los rasgos
de conducta de los perpetradores que más profundamente marcaron a la pobla-
ción afectada. Ésta, además de la pérdida de una padre, una madre, un hijo, un
hermano, tuvo que sufrir la alteración del duelo, esos rituales y costumbres a
través de los cuales las personas procesan sus pérdidas y se preparan para seguir
adelante con sus vidas. El duelo es un proceso emocional muy intenso que impli-
ca un cierto desequilibrio temporal y en el que las personas responden al dolor
con sus recursos mentales y emocionales. Si éstos son sobrepasados, la persona
queda atrapada por esa pérdida, incapaz de responder a ella adecuadamente:
queda prisionera del dolor.
Los procesos de duelo de muchas personas que perdieron familiares en el
contexto del conflicto armado interno están vigentes hoy. No son «duelos patoló-
gicos», sino resultado de las circunstancias particulares en las que ocurrieron esas
pérdidas. Son, pues, «duelos especiales».
Un primer factor de esas alteraciones del duelo es la falta de certeza de que la
muerte se haya producido. En los años 80 y 90 en el Perú la detención y posterior
desaparición de personas se convirtió en una estrategia frecuentemente utilizada
por los agentes del Estado. En cada uno de los casos en los que el paradero de la
persona detenida es todavía desconocido, sus familiares se ven impedidos de
acceder a evidencias sobre su condición actual. En tales circunstancias, el duelo se
vive como un proceso cargado de incertidumbre en el que se combinan la necesi-
dad de saber si el ser querido está vivo o muerto, con su búsqueda interminable y
la espera angustiosa de noticias sobre su paradero.
[llanto] Yo quisiera pedirles que, por favor, nos digan la verdad. Si está muerto o
está vivo. Eso yo quisiera saber también porque mis hijos también sienten bastante.
A veces ellos paran diciendo, ven alguna persona gordita que pasa dicen «allí
viene creo mi papá» dicen ellos mirando a una persona. 10
La incertidumbre deja abierta la posibilidad de imaginar, fantasear y negar la
realidad. El deudo aún imagina que por alguna razón su familiar pudo haber
escapado de la muerte. La CVR ha encontrado numerosas versiones de este pro-
ceso: a pesar de haber pasado quince o veinte años, y de que todos los indicios
indiquen que la persona fue ejecutada, los familiares albergan un resquicio de
esperanza: «quizá pudo escapar...», «de repente ha perdido la razón y está vagan-
do por otro pueblo lejano...», «alguien ha dicho que vio a una persona parecida a
mi papá en tal penal». El discurso oficial, que negaba la realidad y se oponía a la
verdad, convirtió al desaparecido en un fantasma. Y, de ese modo, una parte
significativa de la vida de sus familiares quedó en suspenso.
Sin embargo, el no saber no es el único impedimento para despedirse adecua-
damente del familiar perdido. También puede serlo el saber demasiado, el haber
mirado de frente la brutalidad de la muerte infligida al padre, la madre, el hijo o
el hermano.
10
CVR. Testimonio 435036. Mujer, esposa de desaparecido, que fue detenido por efectivos militares en
Aucayacu, departamento de Huánuco, el 8 abril de 1990.