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Alicia Gurdían-Fernández
hasta las estructuras lógicas de nuestra mente, hasta los
procesos que sigue nuestra razón en el modo de
conceptualizar y dar sentido a las realidades; por ello,
este problema desafía nuestro modo de entender, reta
nuestra lógica, reclama un alerta, pide mayor
sensibilidad intelectual, exige una actitud crítica
constante y todo ello bajo la amenaza de dejar sin
rumbo y sin sentido nuestros conocimientos
considerados como los más seguros por
ser «científicos».
Según este autor, la reflexión crítica sobre el proceso de
crear conocimiento y de hacer ciencia, debe examinar hasta
qué punto se justifican los supuestos aceptados
“universalmente” como verdades absolutas o si es preciso
aceptar otros que nos lleven por rutas inéditas e insospechadas
y que, es posible, nos lleven a conclusiones también diferentes.
Este examen deberá determinar:
a)
b)
c)
d)
¿Cuál es el nivel de pureza y objetividad posibles de la
observación científica, de los datos y de los hechos?
¿Hasta qué punto, éstos están determinados por las
teorías profesadas y cómo interactúan los datos y
la teoría?
¿Cómo evaluar las implicaciones: de la falta de
evidencia en las relaciones causales, de la
injustificabilidad de la inferencia inductiva, de la
imposibilidad de la “verificación empírica” y de la
ilegitimidad de ciertas “definiciones” operacionales?
¿Cómo examinar la importancia del contexto y del
proceso creador, los límites de la racionalidad de las
explicaciones estadísticas, el nivel de adecuación y
homología de los modelos que se basan en analogías y,
a veces, sólo en metáforas; el uso a-crítico de términos