LECTURAS COMPLEMENTARIAS
existen para nosotros que somos los intérpretes, sea ahora como contemporáneos en
el presente, o como personas que ocupan un lugar posterior en el tiempo histórico.
Estas objetivaciones pueden describirse en forma muy simple o estar sujetas a
elaboración teórica como objetos de conocimiento esencial; es decir, podemos estudiar
el Estado como tal, el arte como tal y el lenguaje como tal.
No obstante, es posible tratar todos estos productos como evidencia de lo que ocurrió
en la mente de quienes los crearon. En este caso, objetos culturales extremadamente
complejos se prestan a la investigación más detallada. El Estado puede ser interpretado
como la totalidad de los actos de quienes están orientados hacia el orden político, es
decir, de los ciudadanos que lo integran; o se lo puede interpretar como el resultado
final de ciertos actos históricos y considerarlo, por lo tanto, en sí mismo, como un
objeto histórico; o tratarlo como la concretización de ciertas disposiciones mentales
públicas por parte de quienes lo gobiernan, etc. El arte de una época en particular
puede interpretarse como expresión de una tendencia artística determinada de la época
o como manifestación de una interpretación particular del mundo que precede y
determina a toda expresión artística, es decir, como una manifestación de una manera
particular de "ver". Sin embargo, también se lo puede interpretar como un desarrollo
histórico que se produce en forma de una variación sobre el estilo conocido de una
época anterior, sea debida a la sucesión de escuelas o simplemente de generaciones.
Estos son meros ejemplos de las muchas posibilidades de interpretación, y a cada
una de ellas corresponde un esquema interpretativo especial y una manera particular
de dar significado al objeto de la interpretación.
Ya hemos observado que el contexto de significado de un producto es más o menos
independiente de lo que ocurrió en la mente de la persona que lo creó, según que esta
última sea comprendida por su intérprete con mayor o menor anonimidad. Para captar
una cierta objetivación en la idealidad del "puedo hacerlo de nuevo", debemos concebir
al autor de esa objetivación simplemente como "uno". Veamos cómo funciona esto en
el campo de la teoría económica. Los así llamados "principios de la cataláctica”57
57
La teoría del intercambio. Este término, que proviene de Whately, desempeña un papel importante en el pensamiento
económico de Ludwig von Mises, al cual Schütz se refiere a menudo. Véase Mises Human Action (New Haven, 1966),
especialmente la parte IV. La cataláctica es para Mises parte de una teoría pura a priori de la acción considerada en forma
abstracta, aislada de sus circunstancias psicológicas e históricas: el concepto de Mises resulta por lo tanto especialme