Fundamentos de la Inv. Cualitativa | Seite 247

LECTURAS COMPLEMENTARIAS Aprehendemos, entonces, las vivencias de la otra persona a medida que ocurren; las observamos constituyéndose paso a paso. Para nosotros, los productos de la otra persona son indicaciones de estas vivencias. Las vivencias están a sus vez para esa persona dentro de un contexto de significado. Sabemos esto por medio de una particular evidencia, y podemos estar conscientes, en un acto de auténtica comprensión, del proceso constituyente que ocurrió en la mente del otro. El significado objetivo, en cambio, sólo podemos predicarlo del producto como tal, es decir, del contexto de significado ya constituido de la cosa producida, cuya producción real dejamos entretanto de tener en cuenta. El producto es entonces, en el sentido más pleno, el resultado final del proceso de producción, algo que está terminado y completo. Ya no es parte del proceso, sino que señala meramente en forma retrospectiva a él, como un hecho en el pasado. Sin embargo, el producto mismo no es un hecho sino una entidad ( ein Seiendes) que es el sedimento de hechos pasados dentro de la mente del productor. Sin duda, aun la interpretación del significado objetivo del producto ocurre en Actos politéticos que se producen paso a paso. Sin embargo, se agota en el ordenamiento de las vivencias que tiene el intérprete del producto, dentro del contexto significativo total del acto interpretativo. Y como hemos dicho, el intérprete deja por completo de lado la creación original paso a paso del producto. No se trata de que no esté consciente de que ha ocurrido; lo que pasa es que no le presta atención. Por lo tanto, el significado objetivo sólo consiste en un contexto de significado dentro de la mente del intérprete, mientras que el significado subjetivo se refiere, más allá de éste, a un contexto de significado dentro de la mente del productor. Un contexto subjetivo de significado está presente entonces si lo dado en un contexto objetivo de significado fue creado, por su parte, por un tú. Sin embargo, nada implica esto acerca de la clase particular de contexto de significados sobre el cual el tú ordena sus vivencias o acerca de la calidad de esas vivencias mismas. Ya hemos observado que el intérprete capta las experiencias conscientes de la otra persona en el modo de la simultaneidad o casi simultaneidad. La auténtica simultaneidad es más frecuente, aunque constituye un caso especial del proceso. Está vinculada con el mundo de la realidad social directamente vivenciada y presupone que el intérprete es testigo de la creación real del producto. Un ejemplo sería una conversación, en que el oyente está realmente presente mientras el hablante realiza Actos que producen 247