LECTURAS COMPLEMENTARIAS
ocasional. Siempre tenemos que aguardar hasta que se haya dicho la última palabra, si
esperamos hacer una interpretación efectiva. Y siempre subsiste una cuestión de hecho
acerca de cuál es la unidadcuyo fin hay que esperar: si es una frase, un libro, las obras
completas de un autor o todo el conjunto de un movimiento literario.
El problema del significado subjetivo y ocasional de los signos es sólo un aspecto del
problema más amplio referente a la distinción entre significado objetivo y significado
subjetivo. A esta dicotomía debemos dirigir ahora nuestra atención.
25. Establecimiento de significado e interpretación de significado
Acabamos de ver que el signo tiene dos funciones diferentes. En primer lugar tiene
una función significativa. Con esto queremos decir que puede ser ordenado por un
intérprete dentro de un sistema de signos que le es propio, aprendido con anterioridad.
Lo que hace en este caso es interpretar el signo como un ítem de su propia experiencia.
Su acto es sólo un ejemplo más de lo que llamamos autointerpretación. Pero existe
una segunda clase de interpretación que puede emprender, si pregunta por el significado
subjetivo y ocasional del signo, es decir, por la función expresiva que éste adquiere
dentro del contexto del discurso. Este significado subjetivo puede ser propio del
intérprete, en cuyo caso debe remontarse en la memoria a las vivencias que tuvo en el
momento de utilizar el signo y establecer su significado. O puede tratarse del significado
subjetivo de otra persona, en cuyo caso el intérprete debe tratar de establecer las
vivencias de la otra persona cuando ésta utilizó el signo. Pero en todo caso, cuando se
interpretan signos utilizados por otros, encontraremos implicados dos componentes,
el subjetivo y el objetivo. El significado objetivo es el del significado como tal, el núcleo,
por así decirlo; mientras que el significado subjetivo es la franja o aura que emana del
contexto subjetivo en la mente de quien usa el signo.
Tomemos como ejemplo una conversación entre dos personas. Cuando una persona
habla, los pensamientos se construyen en su mente, y su oyente lo sigue a cada paso
del camino a medida que los pensamientos ocurren. En otras palabras, ninguno de los
pensamientos surge como una unidad prefabricada. Se los construye gradualmente y
se los interpreta gradualmente. Tanto el hablante como el oyente vivencian la
conversación de manera que por cada parte de los Actos de establecimiento o
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