Fundamentos de la Inv. Cualitativa | Page 237

LECTURAS COMPLEMENTARIAS de todos los que la han usado, tomando de nuestra experiencia previa. La calidad particular de las experiencias de quien emplea el signo en el momento en que lo vinculó con lo signatum es algo que el intérprete debe tomar en cuenta más allá y por encima del significado objetivo, si desea alcanzar una verdadera comprensión. Hemos dicho que el significado agregado es no sólo subjetivo sino ocasional. En otras palabras, el significado agregado tiene siempre en sí algo del contexto en que se lo utiliza. Al comprender a alguien que está hablando, interpreto no sólo sus palabras individuales sino su secuencia total articulada de palabras sintácticamente vinculadas: en síntesis, lo que está diciendo. En esa secuencia, cada palabra retiene su propio significado individual en medio de las palabras circundantes y a través de todo el contexto de lo que está diciendo. Con todo, no puedo decir realmente que comprendo la palabra hasta haber captado el significado de toda la formulación. En síntesis, lo que necesito en el momento de la interpretación es el contexto total de mi experiencia. A medida que avanza la formulación, se construye una síntesis paso a paso, desde el punto de vista de la cual uno puede ver los actos individuales de interpretación y establecimiento de significado. El discurso es en sí mismo, por lo tanto, una especie de contexto de significado. Tanto para el hablante como para el intérprete, la estructura del discurso emerge gradualmente. La lengua alemana expresa precisamente el aspecto que señalamos en su distinción entre Wörter ("palabras desvinculadas") y Worte ("discurso"). Podemos decir, en efecto, que cuando palabras desvinculadas reciben un significado ocasional, constituyen un todo significativo y se transforman en discurso. Pero ¿qué es esa síntesis, qué es ese contexto significativo sobre-impuesto que sirve como esquema interpretativo para la comprensión del significado ocasional de un signo? La respuesta es ésta: el discurso es un acto de utilización de signos. La unidad del discurso de un determinado hablante es simplemente, desde su punto de vista, la unidad que pertenece esencialmente a todo acto. Ya hemos visto en qué consiste esa unidad53. Surge del proyecto o plan de acción propio de quien utiliza el signo. De ello se sigue que el intérprete no puede captar esa unidad hasta que se ha completado el acto mismo. Todo lo que puede hacer es llegar a una aproximación basada en su conocimiento previo. Esta limitación se aplica, en efecto, a la interpretación tanto del significado objetivo como del 53 Véase el apartado 9, Pp. 91 y sigs. 237