LECTURAS COMPLEMENTARIAS
de todos los que la han usado, tomando de nuestra experiencia previa. La calidad
particular de las experiencias de quien emplea el signo en el momento en que lo
vinculó con lo signatum es algo que el intérprete debe tomar en cuenta más allá y por
encima del significado objetivo, si desea alcanzar una verdadera comprensión.
Hemos dicho que el significado agregado es no sólo subjetivo sino ocasional. En otras
palabras, el significado agregado tiene siempre en sí algo del contexto en que se lo
utiliza. Al comprender a alguien que está hablando, interpreto no sólo sus palabras
individuales sino su secuencia total articulada de palabras sintácticamente vinculadas:
en síntesis, lo que está diciendo. En esa secuencia, cada palabra retiene su propio
significado individual en medio de las palabras circundantes y a través de todo el
contexto de lo que está diciendo. Con todo, no puedo decir realmente que comprendo
la palabra hasta haber captado el significado de toda la formulación. En síntesis, lo
que necesito en el momento de la interpretación es el contexto total de mi experiencia.
A medida que avanza la formulación, se construye una síntesis paso a paso, desde el
punto de vista de la cual uno puede ver los actos individuales de interpretación y
establecimiento de significado. El discurso es en sí mismo, por lo tanto, una especie
de contexto de significado. Tanto para el hablante como para el intérprete, la estructura
del discurso emerge gradualmente. La lengua alemana expresa precisamente el aspecto
que señalamos en su distinción entre Wörter ("palabras desvinculadas") y Worte
("discurso"). Podemos decir, en efecto, que cuando palabras desvinculadas reciben
un significado ocasional, constituyen un todo significativo y se transforman en discurso.
Pero ¿qué es esa síntesis, qué es ese contexto significativo sobre-impuesto que sirve
como esquema interpretativo para la comprensión del significado ocasional de un signo? La
respuesta es ésta: el discurso es un acto de utilización de signos. La unidad del discurso
de un determinado hablante es simplemente, desde su punto de vista, la unidad que
pertenece esencialmente a todo acto. Ya hemos visto en qué consiste esa unidad53. Surge
del proyecto o plan de acción propio de quien utiliza el signo. De ello se sigue que el
intérprete no puede captar esa unidad hasta que se ha completado el acto mismo. Todo lo
que puede hacer es llegar a una aproximación basada en su conocimiento previo. Esta
limitación se aplica, en efecto, a la interpretación tanto del significado objetivo como del
53
Véase el apartado 9, Pp. 91 y sigs.
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