LECTURAS COMPLEMENTARIAS
sistema. Esto sólo es posible si el sujeto cognoscente conoce el sistema de signos y
sus signos individuales componentes como esquemas expresivos y como esquemas
interpretativo que utilizó en experiencias previas. En ambas funciones, como esquema
interpretativo y como esquema expresivo, cada signo se remonta a las experiencias
que precedieron su constitución. Como esquema expresivo y como esquema
interpretativo un signo sólo es inteligible en función de las vivencias que lo constituyen
y que él designa. Su significado consiste en su capacidad de transposición, es decir,
su posibilidad de retrotraernos a algo conocido de un modo diferente. Esto puede ser
el esquema de experiencia en el cual se comprende la cosa designada u otro sistema
de signos. El filólogo Meillet explica claramente este punto en lo que respecta a las
lenguas:
No podemos aprehender en forma intuitiva el sentido de una lengua
desconocida. Para lograr comprender el texto de una lengua cuya tradición
se ha perdido, debemos disponer de una traducción fidedigna a una lengua
conocida, es decir, disponer de textos bilingües confiables, o la legua en
cuestión debe estar estrechamente vinculada con una o más que nos
sean familiares. En otras palabras, debe sernos ya conocida.44
Esta propiedad de "ser ya conocida" implica lo siguiente: el significado del signo debe
ser localizable en algún punto de la experiencia pasada de la persona que utiliza el
signo. La plena familiaridad con una lengua, o en verdad con cualquier sistema de
signos, implica familiaridad con esquemas interpretativos dados, sobre la base de la
experiencia precedente que tengamos –aunque esta familiaridad puede resultar algo
confusa en lo que respecta a las implicaciones de los esquemas. Supone también la
capacidad de transformar estos objetos constituidos en experiencia activa que nos
pertenece,45 es decir, la posibilidad de utilizar en forma expresiva un sistema de signos
que sabemos cómo interpretar.
44
Citado por Vossler, Geist und Kultur in der Sprache (Heidelberg 1925), P. 1 15. [T. l., Oscar Oeser, The Spirit of Language
in Civilization (Londres, 1932), P. 104. La referencia es a A.Meillet, Aperçu d’une histoire de la langue grecque (París, 1913),
P. 48]
45
Véase más arriba, apartado 14.
234