LECTURAS COMPLEMENTARIAS
Por lo tanto, un signo es siempre un artefacto o un objeto-acto constituido. 42 El límite
entre ambos es absolutamente fluido. Cada objeto-acto que funciona como objetosigno (por ejemplo, mi dedo que apunta en una determinada dirección) es el resultado
final de una acción. Pero yo podría muy bien haber construido una señal indicadora
que, por supuesto, se clasificaría como un artefacto. No existe en principio ninguna
diferencia en que la acción culmine en un objeto-acto o en un artefacto.43
Debería observarse que al interpretar un signo no es necesario referirse al hecho de
que alguien lo haya construido o utilizado. El intérprete sólo necesita "conocer el
significado" del signo. En otras palabras, sólo se requiere que se establezca en su
mente una conexión entre el esquema interpretativo propio del objeto que es el signo
y el esquema interpretativo propio del objeto que ese signo significa. Así, cuando el
intérprete ve una señal caminará, y se dirá a sí mismo: "¡Camino a la izquierda!", y no
"¡Miren el signo de madera!", o "¿Quién puso ese signo ahí?".
Por lo tanto podemos definir los signos de la siguiente manera: los signos son artefactos
u objetos-acto que se interpretan no de acuerdo con los esquemas interpretativos que
les son adecuados como objetos del mundo externo sino de acuerdo con esquemas
que no son adecuados para ellos y pertenecen más bien a otros objetos. Además,
debe decirse que la conexión entre el signo y su correspondiente esquema no adecuado
depende de la experiencia pasada del intérprete. Como ya hemos dicho, la aplicabilidad
al signo del esquema de lo que es significado, es a s u vez un esquema interpretativo
basado en la experiencia. Llamemos "sistema de signos" a este último esquema. Un
sistema de signos es un contexto significativo que constituye una configuración formada
por esquemas interpretativos; quien utiliza o interpreta el signo lo ubica dentro de este
contexto de significado.
Ahora bien, hay algo ambiguo en esta idea de un contexto de signos. Con seguridad
nadie sostendrá que la conexión en cuestión existe independientemente del
establecimiento, uso o interpretación reales de los signos. En efecto, la conexión es a
42
[Las palabras que traducimos aquí como "objeto-acto” ( act-object ) y "objeto-signo’ ( sign-object) son, respectivamente,
Handlungsgegenstándlichkeit y Zeichengegenstándlichkeit . Se refieren al acto y al signo considerados como objetos
repetibles y no como eventos únicos].
43
Por lo tanto, no puedo admitir como fundamental a la distinción de Hans Freyer entre el lado fisiognómico de una acción
y su objetivación en el mundo material. (Véase su Theorie des objektiven Geistes [Leipzig, 1923], Pp. 29 y sigs.).
231