FRAY PERICO Y SU BORRICO FrayPericoYSuBorrico | страница 6
Juan Muñoz Martín
Fray Perico y su borrico
Perico le contó un cuento de un zapatero que hacía zapatos maravillosos
cosiéndolos con la punta de su nariz, y San Francisco se partía de risa. Cuando
estaba a la mitad del cuento llegaron a rezar los frailes y se extrañaron mucho al
ver a Perico allí.
-¿Qué haces?
-Estoy contando un cuento a San Francisco.
-¡Eres tonto! ¡San Francisco te va a escuchar!...
Bueno, pues al día siguiente se lo encontraron otra vez delante del santo. Y se
quedaron perplejos al ver que había traído una vaca y una cabra.
-¿Qué hacen aquí esta cabra y esta vaca?
-Se las he traído a San Francisco por si las quiere.
Los frailes miraron a San Francisco para pedirle perdón.
-¡Se está sonriendo! -dijo fray Simplón.
Los frailes se rascaron una oreja. San Francisco nunca se había reído.
-Está bien -dijeron-. Te puedes quedar en el convento.
Perico dio un salto y abrazó a todos los frailes. El padre superior le puso el
hábito y le dio su bendición.
-Te llamarás fray Perico y tocarás la campana.
Fray Perico salió corriendo y tocó la campana con tanta fuerza que rompió la
cuerda.
-Nos has hecho cisco la cuerda -dijeron los frailes-. ¿Qué hacemos ahora?
-Haremos un nudo -dijo fray Perico muy colorado.
Cuando se despidió de su familia, que había venido a acompañarle, su padre
lloraba y él lo consoló:
-No llores, padre, que San Francisco será un padre para mí.
Los hermanos también lloraban.
-No lloréis, hermanos. No me quedo solo. ¿No veis que tengo aquí
diecinueve hermanos?
El padre superior les dio la cabra y la vaca para que se las llevaran. Ellos se
fueron con bastante pena. Fray Perico, como era muy gordo, no cabía dentro del
hábito. El abad le puso un hábito de fray Sisebuto. Fray Sisebuto era muy bruto.
Una vez venía un toro desmandado y, de un puñetazo, le puso la cabeza al
revés. Cuando se enfadaba daba unos portazos que los cuadros del pasillo se
caían al suelo. Fray Perico, pues, se puso el hábito de fray Sisebuto, y fray
Jeremías, el de la sastrería, tuvo que recortarle un palmo de tela, pues fray
Perico era bajito.
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