LUGARES FAMA medio pintoresco de pasear por la capital y principales ciudades de la i sla. En todos los casos, el conductor es un excelente guía.
Para viajes de larga distancia por tierra, hay dos empresas para turistas: Astros y Vía Azul. Tienen sus propias terminales y se mueven con independencia del servicio propio y exclusivo del cubano, al que se accede con documento de identidad que acredite la nacionalidad.
SEGURIDAD
La isla es una de los puntos turísticos más seguros de Latinoamérica. Los asaltos son poco comunes pero, no obstante, de noche y en áreas alejadas del centro de las ciudades o sitios apartados se impone tener el cuidado que dicta el sentido común.
BIENVENIDOS EXTRANJEROS
Cuba es un paraíso y no me refiero solo a todo lo que la naturaleza se ha empeñado en sumar en este pequeño espacio de tierra sobre un inmenso mar azul, tan azul y cristalino hasta las lágrimas … sino también de su cultura, de su magia, de su encanto. Y de la insólita sensación que uno tiene de formar parte de una fascinante película de los años‘ 50 o‘ 60 y ser protagonista, desde adentro, de una historia maravillosa. Todo impregnado de una omnipresente ideología desplegada en las paredes, en los monumentos, en los carteles y hasta en las monedas de curso legal que hablan de justicia, de verdad y de pueblo. No hay logos de empresas privadas, ni imágenes de artistas de Hollywood ofreciendo el último perfume o marcas de ropa. Tampoco hay cortes publicitarios en la televisión. Nada de eso. Solo proclamas al pueblo, a los líderes y a la revolución.
Es obvio que no todo el mundo se siente bien, pero los que viajan a la isla saben que esto viene incluido en el pasaje. Cuba es la revolución, es Fidel y es el Che y lo muestran con orgullo.
Nadie niega los contrastes que saltan por doquier. Hay otra imagen que golpea y es la oferta sexual de mujeres y hombres en todos lados y a toda hora. Se sabe que es una importante fuente de ingresos para muchos cubanos y cubanas. Y a nivel global, es otra manera de captar turismo que visita la isla exclusivamente buscando ese atractivo que se da a manos llenas. La imagen choca y duele, pero es la otra cara.
Cada quien elige cómo disfrutar del entorno. Hay quienes prefieren zambullirse en la historia que ha quedado como congelada desde la revolución y disfrutar caminando por una callecita angosta y empedrada, pararse en una ventana cualquiera donde una vecina con pañuelo al cuello te sirve un café en un pocillo muy pequeño por solo 1 peso cubano.
O pedirle al verdulero de la feria que te venda una piña( ananá) pelada en rodajas para comerla mientras caminas por el malecón, con las gotas de agua de mar salpicándote la cara. O escuchar los debates sobre béisbol que amontonan a los hombres en las plazas, discutiendo libremente sobre talentos, jugadas o picheos. O entretenerse absorbiendo la ideología pintada en las paredes que exigen justicia, equidad y lucha por defender la soberanía pese al bloqueo. Como reza el Che Guevara desde un edificio en la Plaza de la Revolución:“ Hasta la victoria siempre”. Todo eso forma parte del inagotable encanto de Cuba. La otra Cuba, la mejor Cuba.
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