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FalmedEduca
Carta:
H
ace un mes visité a un
cardiólogo por ciertas
molestias. Al entrar a
su despacho, me saluda
y me ofrece asiento. Sin más palabras se sienta al otro lado del
escritorio, se acerca al computador y sin quitar la vista del monitor comienza a consultarme el
motivo de la visita y los síntomas.
Mientras le explico, él escribe en el
computador. Varias veces tuve que
detenerme a esperar que digitara
mi relato.
El facultativo mira atento
la pantalla, escribe la anamnesis,
selecciona los medicamentos, indica los exámenes que prescribirá e imprime la receta. En ningún
momento se da el tiempo suficiente para escuchar, mirar a su paciente a los ojos. Le falta empatía,
pensé.
Cada vez que un paciente
visita un médico espera tres cosas; que lo escuche, que lo mire
y que lo diagnostique. Sin embargo y como efecto de los avances
tecnológicos, la relación con el paciente se hace cada vez más fría y
menos empática.
Al referirme a la empatía,
trato de señalar que el médico
debe poner atención, no sólo a los
síntomas que acusa el paciente
sino a la comunicación no verbal.
El paciente quiere ser escuchado, quiere confiar en su médico