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dossier Los profesionales de la psicología de la educación en el siglo XXI: Un escenario complejo porque nos referimos al psicólogo escolar como un psicólogo de la educación que desarrolla sus funciones en los contextos escolares, familiares y socio-comunitarios con el objeto de LQWHUYHQLU²GLUHFWDRLQGLUHFWDPHQWHHQODPHMRUDGHOGHVDUUROOR\GHODSUHQGL]DMHGHORV VXMHWRV )DJDQ \:LVH   ,63$  6NDOVNL 0LQNH 5RVVHQ &RZDQ .HOO\ $UPLVWHDG 6PLWK (QGHÀQLWLYDORTXHFDUDFWHUL]DDHVWRVSURIHVLRQDOHVGHODSVL- cología frente a otras especialidades es, en primer lugar, el contexto de intervención y, en segundo lugar, la aplicación de los conocimientos psicológicos y educativos para la mejora GHODFDOLGDGGHORVFHQWURVGRQGHLQWHUYLHQH *LOPDQ0LVDOO 0DFNV /DFRQÀJX- ración de este espacio profesional es lo que denominamos psicología escolar y/o interven- FLyQSVLFRHGXFDWLYD &ROO  La psicología escolar es en la actualidad una especialidad reconocida en el campo psico- lógico aplicado que cuenta con directrices en cuanto a la formación inicial y de especiali- zación de los profesionales así como las diversas vías de acreditación de la formación en GLIHUHQWHVSDtVHV SH(VWDGRV8QLGRV)UDQFLD 6LQHPEDUJRHQ(VSDxDHVWiUHJXODGDOD SURIHVLyQFRQODGHQRPLQDFLyQGH´2ULHQWDFLyQ(GXFDWLYDµFRQXQFRQMXQWRGHDFWLYLGDGHV profesionales vinculadas en exclusiva a la misma, así como con unos requisitos formativos \GHDFFHVRHVSHFtÀFRV WLWXODFLyQGH*UDGR\0iVWHUGH(QVHxDQ]D6HFXQGDULD HVSHFLDOL- GDGGH2ULHQWDFLyQ(GXFDWLYD  (QFXDOTXLHUFDVRQRTXHUHPRVJHQHUDUXQDSROpPLFDVREUHODGHQRPLQDFLyQGHHVWRVSUR- IHVLRQDOHV ²SVLFyORJRV HGXFDWLYRV SVLFyORJRV HVFRODUHV RULHQWDGRUHV TXH UHTXHULUtD XQ DQiOLVLVLQWHUHVDQWHSHURFRQXQRVREMHWLYRVGLIHUHQWHV3RUWDQWRYDPRVDXWLOL]DULQGLVWLQWD- mente la denominación de psicólogo educativo, profesional de la psicología de la educación o psicólogo escolar en la medida que resultan los más utilizados en nuestro contexto y nos SHUPLWHLGHQWLÀFDUVLQHTXtYRFRVDOSURIHVLRQDODOTXHKDFHPRVUHIHUHQFLD3RURWURODGR DVXPLPRVHOWpUPLQR´RULHQWDGRUDµHQODPHGLGDTXHVHFRUUHVSRQGHFRQODGHQRPLQDFLyQ RÀFLDODFWXDOHQQXHVWURSDtVGHOSXHVWRGHWUDEDMRGHVHPSHxDGRSRUORVSVLFyORJRVHGXFD- tivos que desarrollan su actividad profesional en los contextos educativos formales. Somos FRQVFLHQWHVQRREVWDQWHGHTXHODGHQRPLQDFLyQRULHQWDGRU DVtFRPRRWUDVWHUPLQRORJtDV SUHFHGHQWHV KDSRGLGRFRQWULEXLUHQJUDQPDQHUDDODSpUGLGDGHODLGHQWLGDGSURIHVLRQDO de los psicólogos educativos, de que en la actualidad la gran mayoría de los orientadores no disponen de titulación en psicología, y de que las funciones que desarrollan no siempre se FRUUHVSRQGHQ RDOPHQRVQRFXEUHQWRGRHOHVSHFWUR\DOFDQFH FRQODVGHXQSVLFyORJRGH ODHGXFDFLyQ(VWDHVXQDGHODVUD]RQHVSRUODVTXHWDPELpQUHVXOWDSHUWLQHQWHUHÁH[LRQDU VREUHHOUROORVSURFHVRVIRUPDWLYRV IRUPDFLyQUHTXHULGDGHJUDGR\SRVWJUDGR \UHTXLVL- tos de acceso a la profesión, cuestiones a todas luces de actualidad. (QHVWHVHQWLGR\DWHQGLHQGRDODFRPSRVLFLyQGHORV(TXLSRVGH6HFWRU\'HSDUWDPHQWRV de Orientación, se constata que junto a los psicólogos existe una amplia mayoría de profe- VLRQDOHV FRQ SHUÀOHV DFDGpPLFRV GLIHUHQWHV TXH FRPSDUWHQ HVWH HVSDFLR SURIHVLRQDO (VWH hecho tiene, sin duda alguna, notables repercusiones a la hora de desarrollar las funciones propias del orientador en la medida que, en función de su correspondiente formación del grado, disponen de una preparación más amplia y ajustada para algunas funciones, una clara tendencia a priorizarlas de forma diferencial en su trabajo e, incluso, diferencias muy nota- 52 (2017) 113, 48-60