Evidencias Sujeto Educación Y Sociedad EvidenciasSujetoEducacionySociedad_GuerraOchoa_Irv | Page 530

Desde el punto de vista de la teoría económica, el Estado cumple con un servicio público al plantear las políticas educativas. Sin embargo, no puede catalogarse a la educación superior como un bien público stricto sensu en la medida, que hay proveedores privados que brindan educación y además porque hay costos marginales que son asumidos individualmente. De esta manera, el debate se ha abierto y complejizado en la caracterización como bien de la educación, sobre todo y específicamente en la superior. Este debate no se circunscribe obviamente al bien en sí, sino también atañe el papel que cumple el Estado y la Universidad y el tema sensible de los contenidos que se piensan y de los fundamentos y principios sobre los cuales se construye la internacionalización de la educación superior. Como salida al tema, se ha propuesto definir a la educación como un bien público global, puesto que genera externalidades positivas que traspasan las fronteras nacionales, pero que dado que se financia al interior de los Estados, existen incentivos para conductas free-riders. Sin embargo, esta definición acarrea el riesgo de subordinación de las políticas nacionales a los objetivos e intereses de los actores más poderosos del sistema internacional, y por ello los países en desarrollo se han manifestado en una posición contraria a la misma. Una posible salida al punto, que se comparte por quienes redactan este documento, supone dar un giro al debate, para centrarse no en el carácter económico del bien sino en su carácter social. En este sentido, la educación superior actúa como bien público por el amplio conjunto de externalidades sociales positivas que produce: generación de conocimiento, tanto básico como aplicado; formación de profesionales, y con esto incremento del capital humano agregado; oportunidades de movilidad social ascendente; provisión de bienes culturales, entre otros. Es por esto que, a lo largo del planeta, se observa con mayor o menor intensidad la apuesta del sector público a la educación superior, y aunque estos esfuerzos son en ocasiones complementados por mecanismos de financiamiento privado, la conducción permanece en la esfera del sector público. Así, esta noción de bien público social implica que la internacionalización de la educación superior recorra un sendero no comercial, para adoptar en cambio esquemas de cooperación y colaboración basados en mecanismos alternativos.