Evidencias Sujeto Educación Y Sociedad EvidenciasSujetoEducacionySociedad_GuerraOchoa_Irv | страница 528

La Conferencia Mundial de la UNESCO de 1998, que congregó a un amplio espectro de actores gubernamentales, políticos y sociales relacionados con la educación superior, generó una declaración sobre la educación superior para el siglo XXI (UNESCO 1998) que, en términos de las ideas, puede ser considerada tanto una respuesta como una alternativa a la visión propuesta por el BM y la OMC. Dicha declaración, que aborda los mismos temas ya mencionados, tales como la masificación de la demanda, la creciente importancia del conocimiento en el desarrollo socioeconómico individual y de las sociedades, la emergencia de nuevas modalidades de provisión y las tendencias sobre internacionalización, propuso otro conjunto de respuestas que la distancian de las ideas revisadas hasta el momento. En concreto, la declaración se estructura en torno al concepto de la educación superior como un bien público, y en la reivindicación del derecho al acceso a la enseñanza superior. Y, como consecuencia, aunque reconoce el rol del financiamiento privado, reclama el reforzamiento del financiamiento público en general, y del rol del Estado en particular, en el marco de una concepción de educación superior que la reconoce como un servicio público. Asimismo, enfatiza reiteradamente la importancia de asegurar la pertinencia social de las orientaciones de la educación en los distintos contextos, lo que implica reconocer que no todas las sociedades presentan las mismas necesidades, y que por tanto las estrategias de desarrollo de las instituciones educativas deben atender estas particularidades. Por otra parte, reposiciona al personal y a los estudiantes de las instituciones como principales protagonistas de la educación superior, distanciándose implícitamente del perfil empresarial del docente e investigador promovido en las reformas del BM. Finalmente, en términos de internacionalización, la declaración promueve la intensificación de la cooperación internacional, el intercambio de conocimientos y el aprovechamiento de las nuevas tecnologías disponibles, y propone específicamente la inclusión de la dimensión internacional en los planes de estudio. No obstante, como consecuencia de su conceptualización de la educación superior como un bien público, descarta de plano los procesos de internacionalización que tienen como eje la construcción de mercados internacionales de provisión de servicios educativos sujetos a las reglas que gobiernan el comercio de servicios en el marco de la OMC. Y, para