Evidencias Sujeto Educación Y Sociedad EvidenciasSujetoEducacionySociedad_GuerraOchoa_Irv | Page 517

Universidad Alberto Hurtado PERSONA Y SOCIEDAD Instituto Latinoamericano de Doctrina y Estudios Sociales ILADES Como un modo de comprender las rela- ciones entre los sujetos en escenarios específicos propios del desarrollo curricular, la pregunta por el tipo de prácticas profesionales compro- metidas en la gestión escolar es fundamental. Desde una perspectiva analítico-estructural, se puede apreciar el siguiente esquema de relacio- nes de prácticas: Prácticas Profesionales Colaborativas I IV Prácticas Profesionales Inmediatistas Prácticas Profesionales Estratégicas III II Prácticas Profesionales Individualistas Este esquema ilustra dos sistemas de tensio- nes para analizar la gestión escolar: sus modali- dades de trabajo (tensión entre prácticas profesio- nales colaborativas y prácticas profesionales individualistas) y sus intereses que la orientan (tensión entre prácticas profesionales estratégicas y prácticas profesionales inmediatistas). Desde un análisis de las posibilidades que ofrece tal esque- ma, se ilustran dos racionalidades subyacentes para aproximarse a comprender la gestión esco- lar en sus modalidades de trabajo e intereses: • Racionalidad administrativa de la ges- tión escolar: propia del cuadrante III y compren- dida como el escenario que orienta las prácticas profesionales inmediatistas (se impone el peso de la ‘comodidad’ y de la certeza de la costumbre) e individualistas (se explican por su apego al trabajo ‘autorreferente’ y ’ensimismado’). Tal racionalidad permite entender una gestión esco- lar ‘de cortoplazo’ e ‘inmediatista’ en que el activismo profesional atenta contra un desarrollo curricular de calidad. A su vez, la ‘soledad o aislamiento’ de un profesional sin una propuesta pedagógica canalizadora de líneas de acción, genera problemas a una gestión que se orienta desde un liderazgo compartido. De hecho, en este cuadrante las prácticas pedagógicas pierden su referente en la cons- trucción de conocimiento y se transforman en espacios burocratizados del aprendizaje de los estudiantes conforme a relaciones de control y poder bajo un esquema autoritario. Las prácti- cas de gestión curricular y pedagógica resuel- ven la construcción de planificaciones y diseños de aula como una forma de tener un registro que garantice la existencia de acciones docentes, en términos de intenciones que no se articulan necesariamente con las prácticas pedagógicas. Por último, las prácticas de organización curricular definen los tiempos y los espacios de las ofertas curriculares en correspondencia con el mero funcionamiento administrativo. Variante particular de esta racionalidad es el cruce de prácticas profesionales ‘colaborativas’ e ‘inmediatistas’ comprendida en el cuadrante II que responde a una forma de trabajo concentrada en grupos de interés con visión de cortoplazo que puede actuar como catalizador de resistencias a procesos de cambio más complejos. Sin embargo, una gestión escolar orienta- da desde esta racionalidad bien puede funcionar ‘eficazmente’, aunque es posible advertir ciertos problemas: el éxito de la institución depende exclusivamente del equipo de gestión (toda vez que este equipo trabaja colaborativamente) y, por ende, el resto de la comunidad profesional aparece inadvertido y, más bien, actúa en cali- dad de receptor y reproductor de esquemas organizacionales que no se orientan a desafíos mayores (realidad de una ‘gestión colaborativa de intereses inmediatista’ del cuadrante II). Tal condición se ve extremada por un tipo de liderazgo fuerte que corre el riesgo de dejar a la institución en una ‘interperie’ toda vez que el equipo se desarticule (problema propio de una ‘gestión individualista de intereses inmediatistas’ del cua- drante III). Esta condición ilustra una institución que respondiendo a lo emergente -con lo errático 59