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Universidad Alberto Hurtado
PERSONA Y SOCIEDAD
Instituto Latinoamericano de Doctrina y Estudios Sociales ILADES
Como un modo de comprender las rela-
ciones entre los sujetos en escenarios específicos
propios del desarrollo curricular, la pregunta
por el tipo de prácticas profesionales compro-
metidas en la gestión escolar es fundamental.
Desde una perspectiva analítico-estructural, se
puede apreciar el siguiente esquema de relacio-
nes de prácticas:
Prácticas Profesionales
Colaborativas
I
IV
Prácticas
Profesionales
Inmediatistas
Prácticas
Profesionales
Estratégicas
III
II
Prácticas
Profesionales
Individualistas
Este esquema ilustra dos sistemas de tensio-
nes para analizar la gestión escolar: sus modali-
dades de trabajo (tensión entre prácticas profesio-
nales colaborativas y prácticas profesionales
individualistas) y sus intereses que la orientan
(tensión entre prácticas profesionales estratégicas
y prácticas profesionales inmediatistas). Desde un
análisis de las posibilidades que ofrece tal esque-
ma, se ilustran dos racionalidades subyacentes
para aproximarse a comprender la gestión esco-
lar en sus modalidades de trabajo e intereses:
• Racionalidad administrativa de la ges-
tión escolar: propia del cuadrante III y compren-
dida como el escenario que orienta las prácticas
profesionales inmediatistas (se impone el peso de
la ‘comodidad’ y de la certeza de la costumbre)
e individualistas (se explican por su apego al
trabajo ‘autorreferente’ y ’ensimismado’). Tal
racionalidad permite entender una gestión esco-
lar ‘de cortoplazo’ e ‘inmediatista’ en que el
activismo profesional atenta contra un desarrollo
curricular de calidad. A su vez, la ‘soledad o
aislamiento’ de un profesional sin una propuesta
pedagógica canalizadora de líneas de acción,
genera problemas a una gestión que se orienta
desde un liderazgo compartido.
De hecho, en este cuadrante las prácticas
pedagógicas pierden su referente en la cons-
trucción de conocimiento y se transforman en
espacios burocratizados del aprendizaje de los
estudiantes conforme a relaciones de control y
poder bajo un esquema autoritario. Las prácti-
cas de gestión curricular y pedagógica resuel-
ven la construcción de planificaciones y diseños
de aula como una forma de tener un registro que
garantice la existencia de acciones docentes, en
términos de intenciones que no se articulan
necesariamente con las prácticas pedagógicas.
Por último, las prácticas de organización
curricular definen los tiempos y los espacios de
las ofertas curriculares en correspondencia con
el mero funcionamiento administrativo.
Variante particular de esta racionalidad es
el cruce de prácticas profesionales ‘colaborativas’
e ‘inmediatistas’ comprendida en el cuadrante II
que responde a una forma de trabajo concentrada
en grupos de interés con visión de cortoplazo que
puede actuar como catalizador de resistencias a
procesos de cambio más complejos.
Sin embargo, una gestión escolar orienta-
da desde esta racionalidad bien puede funcionar
‘eficazmente’, aunque es posible advertir ciertos
problemas: el éxito de la institución depende
exclusivamente del equipo de gestión (toda vez
que este equipo trabaja colaborativamente) y,
por ende, el resto de la comunidad profesional
aparece inadvertido y, más bien, actúa en cali-
dad de receptor y reproductor de esquemas
organizacionales que no se orientan a desafíos
mayores (realidad de una ‘gestión colaborativa
de intereses inmediatista’ del cuadrante II). Tal
condición se ve extremada por un tipo de liderazgo
fuerte que corre el riesgo de dejar a la institución
en una ‘interperie’ toda vez que el equipo se
desarticule (problema propio de una ‘gestión
individualista de intereses inmediatistas’ del cua-
drante III). Esta condición ilustra una institución
que respondiendo a lo emergente -con lo errático
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