Evidencias Sujeto Educación Y Sociedad EvidenciasSujetoEducacionySociedad_GuerraOchoa_Irv | Page 513

Universidad Alberto Hurtado PERSONA Y SOCIEDAD Instituto Latinoamericano de Doctrina y Estudios Sociales ILADES intensificación, aislamiento profesional (Tyler 1991, Hargreaves, 1996). Rizvi (1993) señala que las escuelas entendidas como organizacio- nes burocráticas se caracterizan por una toma de decisiones orientadas por cuestiones técnicas que requieren de conocimiento profesional ex- perto. Sin embargo, el discurso educativo actual enfatiza la desregulación institucional y la ‘des- centralización –aunque algunos (Martínez,1993; Contreras,1997) sostienen que vivimos en tiem- pos de ‘burocracias flexibles’ y de ‘autonomías vigiladas y permitidas’ desde un control más efectivo- de una amplia parcela de acciones educativas (García Huidobro,1999; Har- greaves,1996; Goodson,1992; Angulo,1994). Por otra parte, Schempp (1993) destaca el papel que juega la cultura escolar en tanto fuente de normas, procedimientos, conductas y princi- pios, los que en su conjunto facilitan u obstaculi- zan un quehacer profesional. Hargreaves (1992, 1994, 1996) establece la distinción entre el con- tenido de la cultura docente (actitudes, valores, creencias, hábitos y supuestos compartidos sobre la función de la escuela, el currículum, los proce- sos de enseñanza y aprendizaje y la evaluación) y su forma en cuanto los patrones de relación y formas de asociación entre los profesores. Desde una visión comprensiva, Pérez Gómez (1998:162) señala que “la cultura de los docentes podemos definirla como el conjunto de creencias, valores, hábitos y normas dominantes que determinan lo que dicho grupo social consi- dera valioso en su contexto profesional, así como los modos políticamente correctos de pensar, sentir, actuar y relacionarse entre sí”. Atendiendo a la forma de la cultura do- cente, Fullan y Hargreaves (1999), Hargreaves (1992, 1993, 1994,1996) han identificado la cultura del individualismo –supone aislamiento docente, reforzamiento de la privacidad, caren- cia de análisis con otros, escasa comunicación entre docentes, refleja incertidumbre profesio- nal; rasgos posibilitados por la arquitectura escolar referida a disposición de los espacios, normas; se considera la ‘balcanización’ como expresión particular de un trabajo individualista circunscrito a grupos específicos de docentes que mantienen relaciones de colaboración interna- mente, pero de aislamiento entre unos y otros por razones de competitividad y potenciado por se- paración disciplinaria, estructura departamental (Eisner,1992) - y la cultura colaborativa - en términos de colegialidad por un aprender de otros compartiendo experiencias, ideas, preocu- paciones, hablar sobre su propia docencia, pla- nifican en grupo, observación mutua de sus prác- ticas, formación colectiva (Hargrea- ves,1996,1999); existen la ‘colaboración cómo- da’ referida a ayudas mutuas sobre cuestiones inmediatas de la práctica docente y la ‘colegialidad artificial’ dada por procedimientos formales y burocratizados. Considerar que la profesionalidad le otor- ga un sentido de autonomía al ejercicio de la profesión docente, implica, a su vez, señalar que su contenido particular se juega por correspon- dencia a un trabajo colaborativo entre docentes, desarrollo de un conocimiento especializado y la capacidad de aprender en un contexto situado. Tales rasgos distintivos de la profesionalidad enmarcan el quehacer profesional conforme a los requerimientos propios de su profesión como a aquello que de suyo construye la comunidad docente en su historicidad. III. Profesionalidad, gestión escolar y desarrollo curricular Reconocer que los grandes desafíos plan- teados por las políticas educativas en términos de calidad y equidad, impactan profundamente en la institución escolar y sus procesos de gestión, implica aceptar la necesidad de redefinir las dinámicas organizativas, profesionales y el con- junto de prácticas que los actores desarrollan colectivamente. Desde esta coordenada que revitaliza la mirada en la resignificación y la práctica de los actores de la institución escolar, la pregunta que se instala es qué tipo de gestión escolar y sistema de relaciones profesionales son posibles de establecer desde los docentes con los referentes de políticas educativas materializados 55