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PERSONA Y SOCIEDAD
Universidad Alberto Hurtado
Instituto Latinoamericano de Doctrina y Estudios Sociales ILADES
ción social que constituye la acción educativa: el
desarrollo de la profesionalidad docente.
Desde una aproximación más socio-histó-
rica de los movimientos y demandas profe-
sionalizadoras (Sykes,1992), es posible advertir
que la idea misma de concebir al profesor como
un profesional no es ajena a las relaciones de
poder que se dan entre los diferentes estamentos
que operan en el ámbito de la educación
(Popkewitz,1990). Un punto particular de aproxi-
mación es desde la consideración de un cuerpo
común de conocimientos y acciones prácticas
con dicho conocimiento (Hargreaves y Good-
son,1996). De hecho, Goodlad (1983), mencio-
na tres rasgos distintivos coincidentes con tres
criterios que Carr y Kemmis (1988) proponen
para el análisis de las profesiones: un cuerpo
codificado de conocimientos, existencia de me-
canismos de regulación y control en el recluta-
miento, la preparación, el acceso y el ejercicio de
la actividad y una responsabilidad ética ante los
estudiantes, sus familias y la sociedad en gene-
ral. A su vez, Goodlad (1983) considera que ‘ser
profesional’ consiste en un proceso de búsqueda
y de perfeccionamiento para alcanzar una serie
de objetivos a lo largo del transcurso de la
actividad. Sin embargo, Marcelo (1994) cuestio-
na los elementos constitutivos de la profesión
docente desde la caracterización que suele ha-
cerse de las profesiones liberales.
Por su parte, si como resultado del análisis
de las circunstancias históricas, sociales y políti-
cas, aceptamos que la profesionalidad docente
emana de las propuestas del discurso experto y
de los estamentos centrales, nos encontramos con
un ‘profesional’ docente cuya capacidad autó-
noma no es tal -en la medida en que puede
ejercer semejante autonomía sólo en el ámbito
estrecho de los medios, sin que alcance a la
discusión sobre los fines- y que básicamente
actúa como un consumidor del conocimiento
profesional, no su creador, debido a que tal
conocimiento se construye en esferas distintas de
aquellas en las que se mueve el profesorado. En
consecuencia, el ejercicio profesional del profe-
sor se aproxima más a una profesión en un
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sentido restringido del término (Hoyle,1996).
Bajo estas coordenadas, se hace necesa-
rio hacer la distinción entre profesionalismo refe-
rido a ámbitos globales del quehacer docente -
incluye las características de autonomía (posibi-
lidad de actuación dentro de determinados már-
genes), expertizaje (posesión de cierto cuerpo de
conocimiento y prácticas), responsabilidad (pre-
ocupación por el grupo al cual se dirigen las
acciones profesionales), integridad (en relación
a estatus y privilegios sociales a los que se aspira)
(Contreras,1997; Sachs, 2000)- y profesionalidad
que hace referencia a lo específico del ejercicio
de la docencia, pues Ángel Pérez (1998) y Sachs
(2000) señalan la profesionalidad en referencia
al proyecto pedagógico de la calidad interna de
la enseñanza, en que los aspectos éticos, episte-
mológicos, teóricos y prácticos constituyen su eje
sustancial.
Desde una visión más globalizadora de las
prácticas educativas, Imbernón (1994:22) al ha-
blar de profesionalidad se refiere a “un nuevo
concepto de la profesión y la función docente que
iguala a todos los que se dedican a la tarea
educativa...”. Tal concepto enmarcaría tres carac-
terísticas genéricas de la actividad del profesor
(Imbernón, 1994): la docencia como una activi-
dad laboral permanente -constituye el medio de
vida de quien se dedica profesionalmente a ella-
, actividad en cuyo desempeño se toman decisio-
nes y se emiten juicios mediados por el contexto
social, político y económico, y como actividad
compartida con diversos agentes, grupos y me-
dios. En este sentido, Imbernón (1994, 1999),
Contreras (1997) y Goodlad (1990) coinciden
cuando se refieren a la función docente como
aquella en la cual se requiere un conocimiento
pedagógico específico, un compromiso ético y
moral junto a la necesidad de compartir responsa-
bilidades con otros agentes sociales.
Algunas características asociadas a la
profesión docente en un marco institucional,
hacen referencia a la burocratización de las
funciones conforme a la racionalidad adminis-
trativa que las gobierna –también se destaca el
estatus profesional, las condiciones de trabajo,