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UNICiências, v.6, 2002
zado de diversas maneras. La forma más simple la recoge la
noción de intercambio cultural que define, en forma bastante
laxa, el contacto entre dos o más sociedades, que interactúan
e intercambian sus producciones en forma mas o menos equi-
tativa, lo que supone un proceso dialógico entre las partes. La
forma más compleja es el imperialismo cultural, concepto que
pretende describir una fase superior de la dominación cultu-
ral, donde las relaciones entre los grupos son asimétricas, de
dominación / sujeción, y que se materializa en la cultura im-
puesta cuando, tanto los elementos culturales como las deci-
siones sobre los mismos resultan ajenos a la sociedad “domi-
nada” (BONFIL, 1991).
Cuando más sé acentúa la invasión, alienando el ser de
la cultura de los invadidos, mayor es el deseo de éstos por
parecerse a aquellos, andar como ellos, vestir a su manera,
hablar a su modo... en fin como señala Freire “ser como ellos”,
“vivir como ellos” (FREIRE, 1985).
Con la cultura hegemónica sus creaciones se nos presen-
tan como realizaciones de validez universal, sirviendo además
para medir las producciones de nuestra cultura autóctona, las
que serán más o menos apreciadas en la medida en que se apro-
ximen a los modelos establecidos. El éxito de la invasión cultu-
ral radica en que los invadidos se convenzan de su inferioridad
intrínseca y comiencen a ver la realidad con la óptica de los
invasores. Y no poca influencia tienen en ello las NTIC.
Se habla eufemísticamente de globalización de la cultu-
ra, pero alerta, hacerlo sería correr el riesgo de adscribirse a
una decisión epistemológica y una elección política, que ori-
enta la mirada hacia aquellos procesos que confirman la hipó-
tesis de la aldea global de MacLuhan. Sería Aceptar la inexo-
rabilidad de esa globalización neoliberal.
En ella, una cultura orgánica propia e inherente a ese
proceso globalizador, contribuiría a la consolidación y perpetua-
ción de tal visión del mundo, a costa de las culturas que no se
avienen a sus paradigmas, que no se subsumen a sus dictados.
Si aceptamos la consideración de que la Cultura es el
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