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UNICiências, v.6, 2002 tras las bambalinas sean las argucias económicas las que con- trolen todo el proceso, alterándose la racionalidad y el senti- do. Se pierde la territorialidad y la monolengua. Se muta todo lo cultural. Del afán de igualdad como principio filosófico, el individuo tiende a la diferenciación como principio, orientán- dose hacia el igualitarismo en el consumo, para ser diferente. La ideología que le corresponde a la globalización es el neoliberalismo, y este es un proyecto político-ideológico. Un proyecto eminentemente desigual o mejor dicho desigualito- rio. Neoliberalismo, globalización, que según expresara el Sub. Comandante Marcos “reorganiza y reordena lo que ataca y lo rehace como una pieza dentro del rompecabezas de la globali- zación económica” (MARCOS, 1997). El neoliberalismo aparentemente no destruye la nación, pero si las bases materiales y espirituales de la soberanía nacio- nal, porque ésta le estorba, pues ella constituye una barrera ética, jurídica, política, cultural e histórica contra la globaliza- ción económica. Globalizarnos, es hacernos pensar de una manera dife- rente, y de otra parte es globalizar la pobreza, la indigencia moral, la exclusión. Exclusión no solo de ciudadanos despo- seídos, exclusión también de naciones, de poblaciones, de países o etnias. Todo lo que no sirve al sistema (léase ser con- sumidor) sobra, es desechable. Busca además hacer desapare- cer los mecanismos sociales de mantenimiento del dulce y romántico sabor de las raíces de nuestra memoria histórica, las tradiciones y costumbres, raíces de la nacionalidad. Bus- ca la desestructuración de la identidad de los pueblos. ¿Cómo? ...con la invasión cultural. Invasión cultural ha habido en diversas circunstancias históricas de la humanidad: durante centurias durante el im- perio romano; más recientemente merced a la llegada europea a América con el traslado de idioma, religión, cultura y “civili- zación” a nuestras tierras y consecuentemente con la desapa- rición de los logros de nuestras culturas autóctonas. Pero hoy observamos atónitos, o con rabia, como deja- 13