Ensayo
Entre Gigantes y Guiñoles
Las Técnicas de los Títeres Populares en Costa Rica
Por Diego Andrés Soto
Es cierto, existen vacíos enormes en la historia de los títeres en Costa Rica.
A pesar de ello, podemos descubrir a muñecos animados por un soplo de
arte, escondidos entre los pliegues del pasado. Por eso, nos atrevemos a
preguntar: ¿cuáles son las técnicas de manipulación y construcción de
títeres más antiguas que encontramos en nuestro país?
Vamos a obviar la “Edad Moderna” de los títeres en Costa Rica; es decir,
desde 1968 hasta el presente, cuándo el aporte de los maestros
sudamericanos (especialmente don Quique Acuña y el MTM) van a
revolucionar la concepción del títere como género teatral. Sólo baste decir
que aunque las técnicas son eclécticas y variadas, los títeres de poliuretano
y tela, con control de varilla y bocones dominan el presente y el pasado
inmediato de los títeres nacionales. Por ser ligera, fácil de trabajar y barata,
la espuma es la reina.
Antes de los 60s hay una cantera no explorada de inspiración escénica;
difícil de extraer pero potencialmente muy rica. Pero, vamos al grano
¿cuáles son los títeres de antaño?
Por un lado, tenemos a los guiñoles, con cabeza de papel maché, yeso o
madera y cuerpo de tela. Estos fueron utilizados tanto con fines educativos
(los títeres del aula) como por los titiriteros ambulantes y hasta como
mecanismo de propaganda política.
Hay constancia documental de que el Partido Comunista de Costa Rica, con
personajes de Carmen Lyra y textos de Carlos Luis Saénz, fundaron en 1939
una compañía de títere, “La Vacilona”; para ir de pueblo en pueblo. El gran
arma de adoctrinamiento escogida era el títere de guante.
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Esto es muy lógico, porque es los guiñoles son unos títeres
maravillosamente expresivos, relativamente fáciles de hacer, de almacenar
y transportar; además de requerir de poco mantenimiento y ser de bajo
costo. Es natural que fueran una herramienta propicia para ir por todo el
país.
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