Sabemos que una primera dimensión de la expresión dramática infantil como una actividad proyectiva, nos permite
conocerlos mejor, ya que podemos observar en estos juegos de representación cómo son los niños, qué sienten cómo
aprenden, cómo son tratados en su hogar. Podemos detectar el maltrato infantil, la violencia intrafamiliar, la inequidad
de género y muchos otros problemas que viven los pequeños. Facilitar los espacios, los objetos y las condiciones para
El juego dramático es indispensable pero no suficiente. Es necesario además tener un conocimiento más profundo de
estos lenguajes estéticos que tienen su esencia en la representación simbólica.
Si los niños expresan sus emociones y sentimientos a través del cuerpo y están en esta etapa de la vida construyendo su
auto imagen, (su noción de cuerpo, de tiempo y de espacio), es entonces indispensable dimensionar el papel que debe
ocupar el cuerpo como punto de partida de los aprendizajes que se dan a través de todos los campos formativos.
Desafortunadamente persiste aún la equivocada visión de que los procesos cognitivos entendidos como “el pensar” son
ajenos a los procesos expresivos del cuerpo “el sentir”.
Por ello algunas personas consideran que cuando los niños se expresan a través del juego dramático representando con
los objetos y su propio cuerpo no están desarrollando capacidades cognitivas, como por ejemplo capacidades lingüísticas,
o matemáticas. Está demostrado que no es así y esta apreciación errónea está cambiando.
Hoy desde la mirada de este nuevo programa de educación preescolar del Consejo Nacional de Fomento Educativo
es potenciar las actividades de apreciación y expresión artística desde dos dimensiones fundamentales: La
primera se refiere al acercamiento de los niños a los lenguajes estéticos.
Para ello debe haber una estrategia metodológica como lo hay para el acercamiento a la lengua escrita, a la ciencia o a la
tecnología este proceso consiste en educar la percepción para apreciar los valores estéticos a través del sonido, las
formas, las texturas, los colores y el movimiento, cuyos estímulos se convierten en impulsos creativos para expresar
emociones, sentimientos e ideas que se traducen en imágenes.
No es una cuestión menor. Los niños siguen un proceso para interpretar los elementos inherentes a cada disciplina
estética. En las artes escénicas convergen otros lenguajes además de la palabra: el movimiento nos dice algo, la
escenografía también, el drama es sucesión de