En la Ruta Del Titiritero 08 | Page 43

Después me preparé tomando cursos, toque muchas puertas y audicioné, sin éxito, en varias compañías para poder pertenecer a todos los que según yo, tenían un conocimiento muy bien resguardado sobre esta profesión. Entonces decidí dejar a un lado el mundo de los títeres, y concentrarme en la actuación y en la docencia. A la distancia lo veo como lo mejor que me pudo haber pasado, porque gracias a esto me he dedicado en los últimos años a producir proyectos más personales que me han permitido exponer mis propios puntos de vista como creadora. Dice Jan Svankmajer que las marionetas le sirvieron para ajustar cuentas con los adultos. A mí me paso algo muy similar, sólo que los niños fueron los que me reconciliaron con los adultos a través de los títeres. Dando talleres de actuación para niños, pude experimentar y poner en práctica mucho del “amor titiritero” que había querido dar el en teatro. Desde escribir las historias, hasta probar diferentes materiales, técnicas de construcción y juegos escénicos. Me sentí motivada por la forma en que los niños juegan con los muñecos y establecen convenciones espaciales donde las connotaciones entre lo imaginario y lo real, dan origen a una imagen que se va articulando de manera gozosa con el juego. Comencé a buscar dramaturgia para títeres, muchos de los textos que encontré eran muy cortos, basados en la imagen y con poco dialogo. Yo creo en la fuerza de la palabra sin retórica, creo en un teatro vivo que mediante el discurso escénico nos brinde como fuente de inspiración la palabra y el movimiento, entiendo al títere como efigie de esta unión. En esta época conocí la dramaturgia de Hiram Molina, quien se había dedicado por mucho tiempo a escribir y actuar para niños. Coincidimos en temas y conceptos que queríamos probar en escena. Hicimos una adaptación de un cuento popular que se llamó “El compadre de la muerte”. Mientras Hiram narraba la historia yo animaba a los títeres con la técnica de varilla. El resultado fue muy bueno, la recepción de la historia dejaba impactada a la gente, pues el títere que era “El compadre” tuvo un accidente en la mano durante el proceso de producción y para repararlo decimos improvisarle 42