Rutas que
Convergen
Anabel Domínguez Rosas
Haruki Teatro
El abordar en texto sobre la historia de los títeres en la América antigua He
decido prolongar mi infancia lo más que se pueda, trabajando con títeres, la
única herramienta que me permite tener todas las edades posibles, volverme
grande, pequeñita, pesada o ligera, y observarme tal como lo hago cuando
sueño.
Soy Anabel Domínguez, actriz, directora, productora teatral, y he trabajado
como guionista.
Aunque puede ser un lugar común contarles que la primera vez que vi
una función de títeres fue algo mágico, créanlo que así fue. Sucede que
cuando yo era niña vivía en una vecindad de un barrio muy viejo, pobre y
hasta sórdido de la ciudad de México, muy cerca del Centro histórico y la
Merced, lleno de comerciantes, muchos carros y pocos espacios de juego,
excepto por el patio de la vecindad que además tenía una escalera enorme
en la que los niños nos sentábamos a ver a cuanto comerciante ambulante
entraba a vender sus productos. Por aquel entonces todavía se podían ver
pequeños espectáculos callejeros, con animales, payasos, músicos y
mimos, tal como lo hacían los juglares en el siglo XII en Europa, pero a la
mexicana. Así llegaban artistas con sus marionetas y guiñoles, presentando
sus histo rias y esperando que dejáramos una moneda en la mano o el
sombrero del títere. La fascinación que nos producía ver a los muñequitos
moviéndose y hablando era tan grande que al final, queríamos estrujarlos
para comprobar que seguían vivos.
Desde entonces mi trabajo ha consistido en buscar a los títeres, no
ellos a mí. Constantemente leo afortunadas historias de compañeros
profesionales de este oficio que refieren haber sido cobijados por otros
titiriteros como Javier Villafañe, Mireya Cueto, el Señor Guiñol, Carlos
Converso y otros grandes que han dejado escuela y un gran legado.
Mi camino ha sido algunas veces en solitario y otras, felizmente
acompañada. No provengo de una familia titiritera, y mi recorrido ha sido
bastante rústico.
Lo primero que quería hacer era convertirme en actriz, con el tiempo
también estudié dirección de escena en la Facultad de Filosofía y Letras de
la UNAM y ansiaba tener herramientas prácticas para animar títeres, sólo
que en aquella época ni siquiera se les consideraba como una especialidad
dentro de la carrera.
Carente de metodología y técnica me conformaba con manipular objetos y
muñecos que se necesitaban para algunas obras donde actuaba.
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