En la Ruta Del Titiritero 08 | Seite 42

Rutas que Convergen Anabel Domínguez Rosas Haruki Teatro El abordar en texto sobre la historia de los títeres en la América antigua He decido prolongar mi infancia lo más que se pueda, trabajando con títeres, la única herramienta que me permite tener todas las edades posibles, volverme grande, pequeñita, pesada o ligera, y observarme tal como lo hago cuando sueño. Soy Anabel Domínguez, actriz, directora, productora teatral, y he trabajado como guionista. Aunque puede ser un lugar común contarles que la primera vez que vi una función de títeres fue algo mágico, créanlo que así fue. Sucede que cuando yo era niña vivía en una vecindad de un barrio muy viejo, pobre y hasta sórdido de la ciudad de México, muy cerca del Centro histórico y la Merced, lleno de comerciantes, muchos carros y pocos espacios de juego, excepto por el patio de la vecindad que además tenía una escalera enorme en la que los niños nos sentábamos a ver a cuanto comerciante ambulante entraba a vender sus productos. Por aquel entonces todavía se podían ver pequeños espectáculos callejeros, con animales, payasos, músicos y mimos, tal como lo hacían los juglares en el siglo XII en Europa, pero a la mexicana. Así llegaban artistas con sus marionetas y guiñoles, presentando sus histo rias y esperando que dejáramos una moneda en la mano o el sombrero del títere. La fascinación que nos producía ver a los muñequitos moviéndose y hablando era tan grande que al final, queríamos estrujarlos para comprobar que seguían vivos. Desde entonces mi trabajo ha consistido en buscar a los títeres, no ellos a mí. Constantemente leo afortunadas historias de compañeros profesionales de este oficio que refieren haber sido cobijados por otros titiriteros como Javier Villafañe, Mireya Cueto, el Señor Guiñol, Carlos Converso y otros grandes que han dejado escuela y un gran legado. Mi camino ha sido algunas veces en solitario y otras, felizmente acompañada. No provengo de una familia titiritera, y mi recorrido ha sido bastante rústico. Lo primero que quería hacer era convertirme en actriz, con el tiempo también estudié dirección de escena en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM y ansiaba tener herramientas prácticas para animar títeres, sólo que en aquella época ni siquiera se les consideraba como una especialidad dentro de la carrera. Carente de metodología y técnica me conformaba con manipular objetos y muñecos que se necesitaban para algunas obras donde actuaba. 41