Empezamos a respetar cada día más esta actividad y nos propusimos darle
su importancia y compensar los años de menosprecio.
- ¿Y cómo realizaron eso?
Pues empezamos por reparar todos los muñecos, por
renovar el teatrín, mejorar la imagen, incluimos al repertorio
de Guiñol nuevos cuentos y bailes ya realizados
completamente por nosotros pero sin dejar el estilo de la
escuela guiñol. Decidimos para enriquecer nuestro oficio
explorar otras técnicas, eso dio pie al montaje del Principito
de Exupery donde incluimos 5 técnicas de animación
diferente, pero nos implicó más dificultades, pues al ser un
montaje para representarse específicamente en teatro, pues
conocimos la dificultad de acceder a ellos, por lo decidimos
seguir haciendo nuestra trabajo adaptándonos a las
circunstancias en las que nos desenvolvíamos y sacar
provecho de ello, eso nos motivó a que trazáramos, por
decirlo de alguna manera nuestra propia ruta, nuestra
personal estrategia de supervivencia en este medio, y creo que los
resultados obtenidos son muy interesantes.
-
¿En qué consiste esa estrategia?
Bueno estrategia es una forma de decirlo, en verdad vas
ajustándote a los tiempos y circunstancias, primero
decidimos marginarnos de los círculos artísticos,
mantenernos al margen de la sectores donde más se
concentra la actividad artística que en este caso es la
Ciudad de México, no asistíamos a festivales o encuentros
de teatro o títeres, no participamos en convocatorias de
becas o apoyos, no intentábamos hacer temporadas en
teatros de la ciudad o de las instituciones culturales, nos
resultaba desgastante poner nuestra esperanza en una
beca o estar concursando por lograr hacer temporada en
algún teatro importante de la ciudad, no creíamos en la
idea de que si quieres “triunfar”, “consagrarte”, “obtener
reconocimiento”, “lograr vivir de tu arte” y finalmente
“convencer a tu familia de que no eres un vago soñador”,
tenías que jugártela en el D:F. y si resultaba muy
estresante. Por otro lado en el Estado de México literalmente teníamos
casi la mitad del estado para nosotros solos por que la presencia del títere
era si no fuera por un grupo o dos, inexistente, solo era asunto de contener
un poco la vanidad y concentrarte en el principio de que el teatro es un
evento efímero, único e irrepetible, y que para que el teatro exista se
requiere un actor y un público y de este último teníamos muchísimo.
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