En la Ruta Del Titiritero 08 | Page 27

Empezamos a respetar cada día más esta actividad y nos propusimos darle su importancia y compensar los años de menosprecio. - ¿Y cómo realizaron eso? Pues empezamos por reparar todos los muñecos, por renovar el teatrín, mejorar la imagen, incluimos al repertorio de Guiñol nuevos cuentos y bailes ya realizados completamente por nosotros pero sin dejar el estilo de la escuela guiñol. Decidimos para enriquecer nuestro oficio explorar otras técnicas, eso dio pie al montaje del Principito de Exupery donde incluimos 5 técnicas de animación diferente, pero nos implicó más dificultades, pues al ser un montaje para representarse específicamente en teatro, pues conocimos la dificultad de acceder a ellos, por lo decidimos seguir haciendo nuestra trabajo adaptándonos a las circunstancias en las que nos desenvolvíamos y sacar provecho de ello, eso nos motivó a que trazáramos, por decirlo de alguna manera nuestra propia ruta, nuestra personal estrategia de supervivencia en este medio, y creo que los resultados obtenidos son muy interesantes. - ¿En qué consiste esa estrategia? Bueno estrategia es una forma de decirlo, en verdad vas ajustándote a los tiempos y circunstancias, primero decidimos marginarnos de los círculos artísticos, mantenernos al margen de la sectores donde más se concentra la actividad artística que en este caso es la Ciudad de México, no asistíamos a festivales o encuentros de teatro o títeres, no participamos en convocatorias de becas o apoyos, no intentábamos hacer temporadas en teatros de la ciudad o de las instituciones culturales, nos resultaba desgastante poner nuestra esperanza en una beca o estar concursando por lograr hacer temporada en algún teatro importante de la ciudad, no creíamos en la idea de que si quieres “triunfar”, “consagrarte”, “obtener reconocimiento”, “lograr vivir de tu arte” y finalmente “convencer a tu familia de que no eres un vago soñador”, tenías que jugártela en el D:F. y si resultaba muy estresante. Por otro lado en el Estado de México literalmente teníamos casi la mitad del estado para nosotros solos por que la presencia del títere era si no fuera por un grupo o dos, inexistente, solo era asunto de contener un poco la vanidad y concentrarte en el principio de que el teatro es un evento efímero, único e irrepetible, y que para que el teatro exista se requiere un actor y un público y de este último teníamos muchísimo. 26