El teatro para nosotros existe solo por instante, en el HIC ET
NUNC, < Aquí y Ahora> y es en ese instante, donde se nacen
los mejores momentos del teatro y los únicos testigos son
los asistentes ahí presentes. La verdadera meta era
contactar con el público y retroalimentarnos entrar en
comunión con ellos y si eso no sucedía teníamos trabajo que
realizar. Aquí por ejemplo algo que aprendimos cuando
trabajábamos en los talleres de actuación, es que para que la
comunión se llevara a cabo entre los asistentes, teníamos
como primer paso que convertirá al Público en Espectador,
es decir el primero llega se sienta cómodamente y espera,
mantiene un distanciamiento con el actor, espera el inicio y
se mantiene seguro en su silla, por nuestra parte lo que
buscábamos era sacarlo de esa zona de confort y para eso
era importante desorientarlo, por eso el espectáculo
empezaba incluso desde antes, en la sala, o modificábamos
el entorno, o rompíamos la cuarta pared, o actuábamos junto a ellos,
Sabíamos que si lo poníamos expectante sus sentidos se alertaban y abría
sus canales de percepción y percibiría con mayor sensibilidad lo que
sucedía en la historia, iba a percibir hasta el último detalle, la acción física
más diminuta y breve, y eso incrementaba la fuerza emotiva y generaba
una comunión o complicidad más fuerte.
Claro que para eso los actores habían trabajado diariamente más de seis
meses, a veces diez, creando y cuidando que se mantuviera viva su
partitura de acciones físicas, claro que eso no era una tarea nada fácil, eran
jóvenes que por primera vez trabajaban bajo un método.
Descubrimos más secretos del arte teatral, por ejemplo algo que llame
Teatro Holográfico, o también como descubrimos, recuperamos y
devolvimos la ritualidad al teatro, pero esos son unos temas muy extensos
que a lo mejor algún día si regreso al teatro de actores replanteare.
Además creo que esta forma de abordar al teatro quizás ya se considere
fuera de moda e interese poco a las nuevas generaciones.
Lo que sí es importante decir que eso que vivimos fue gracias a nuestra
postura de automarginación. Porque de otra manera hubiéramos quedado
atrapados en el vértigo teatral del DF corriendo tras las audiciones (ahora
castings) trabajando en obras de diferentes calidades, con montajes de dos
meses de ensayos, esto es delicado porque obliga al actor a trabajar con
repertorio de estereotipos y clichés para poder cubrir en 60 días los
requerimientos de tiempo y claro lo aleja de su evolución actoral, lo aleja
de ser un creador que se confronta con el personaje y lo termina
convirtiendo en una especie de súper marioneta.
Bueno veo que te apasiona el teatro pero aquí se trata de hablar de
títeres, ¿de qué manera se relacionan tu experiencia en el teatro con el
teatro de títeres es lo mismo o se trabaja de manera diferente?
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