Creedme, el sol es semejante a la llama de una vela al lado del sol de la verdad
del padre Celestial. Tened Fe por lo tanto, y esperanza y Amor. De cierto os
digo, no os quedareis sin vuestro galardón. Si creéis en mis palabras, creéis en
el que me envió, quien es el Señor de Todo y para quien todo es posible. Porque
lo que es imposible a los hombres, es posible con Dios.
Si creéis en los ángeles de la Madre Tierra y cumplís sus preceptos, vuestra fe
os sustentará y no veréis nunca enfermedad.
Tened también esperanza en el amor de nuestro Padre Celestial pues el que en
El confía no se verá engañado, ni verá jamás la muerte.
Amaos los unos a los otros, porque Dios es Amor y así conocerán sus ángeles
que andáis en sus caminos. Y entonces todos los ángeles vendrán a vuestra
presencia y os servirán. Y Satanás con todos sus errores, enfermedad y
suciedad huirá de vuestro cuerpo. Idos, dejad vuestros errores y arrepentios
(N.E.: "la metanoia" equivale al "cambio de la mente sensual" egocéntrica, por la
"mente simple que está en Cristo". Arrepentimiento ha sido una interpretación de
la palabra "metanoia"). Bautizaos, para que nazcáis de nuevo y no erréis mas.
CAPITULO XII.
Y Jesús se puso de pie. Mas todos los demás se quedaron sentados, pues
todos sentían el poder de sus palabras.
Y luego apareció la luna entre las nubes que se partían, y envolvió a Jesús en
su brillo. Y su caballera despedía rayos de fuego y Jesús estaba allí de pie,
entre ellos, a la luz de la luna, como si estuviera suspendido en el aire. Y nadie
supo cuánto tiempo había pasado, pues el tiempo suspendió su marcha.
Entonces Jesús extendió sus manos y les dijo: "La paz sea con vosotros". Y así
partió, como el aliento del aire al balancear las hojas verdes de los árboles.
Y por gran rato la multitud quedó sentada, quieta. Y despertaron en medio del
silencio, uno después del otro, como si despertaran de un largo sueño. Pero,
nadie se iba. Como si las palabras de aquel que les había dejado, aú