zar sus propiedades – se colocó el 30 de diciembre de 1906 la piedra fundamental del Mercado
Agrícola, obra del Arq. Antonio Vázquez . Su habilitación data del 30 de noviembre de 1912.
La gran estructura de hierro – 5.867 metros
cuadrados - , se trajo de Europa, donde había
servido en Bruselas para una Exposición Ganadera, y su definitivo emplazamiento y obras
complementarias concluyeron en 1913. La obra
fue considerada en su época como la más vasta y
de mejor arquitectura de América Latina en su
género. En 1929 se realizó una ampliación, incorporando cámaras frigoríficas y otros servicios
sobre la calle Amézaga. En 1945 se construyó un
bloque, en la calle Martín García, que fue demolido y dejó paso al estacionamiento.
en monedas de oro brasileñas y argentinas. Situación que se mantuvo hasta la década del 20,
cuando todo el mundo comenzó a ahorrar el metal precioso y escaso. Mientras la calle se poblaba de jardineras y carros de los quinteros, los
payadores animaban las parrilladas vecinas y el
verdulero “Pepo” Mayuri cantaba en los boliches
repletos.
El Mercado estába dividido en cuatro plazas y
llegaba al máximo su actividad los lunes, miércoles y viernes – los “días de entrada” - , a partir
de las 13.30. Es entonces cuando se atiendía a
los quinteros, adjudicando un lugar de ubicación
y descarga a cada uno de los camiones. Feriantes
y almaceneros venían a hacer sus compras, y la
intensa actividad se prolongaba hasta las seis o
siete de la mañana siguiente. Aunque con un volumen de operaciones ligeramente menor que el
del Mercado Modelo, el Agrícola era totalmente
imprescindible para el abasto de Montevideo. Un
anexo, con entrada principal en Martín García,
funcionaba como mercadito vecinal, ofreciendo
los productos al detalle; y en esa misma ala del
local había un puesto de Sub-sistencias, carnicerías, despensa, pescadería , venta de aves y
de productos porcinos , una cooperativa de agricultores , un bar y hasta un puesto de venta de
flores.
En el año 1999, la edificación fue declarada
Monumento Histórico Nacional.
LOS ORIGENES DEL BARRIO DE GOES
Montevideo era en aquellos tiempos una ciudad de 350.000 habitantes, y el país todo no
alcanzaba al 1:300.000. La capital crecía con
fuerza, y contiguo al Camino Goes, que se llamó
después General Flores, funcionaba desde 1911 la
Facultad de Medicina.
Con la presencia del mercado – evoca Jorge Albistur - , el barrio literalmente hervía. Las operaciones solían realizarse en libras esterlinas o
Por resolución del 20 de diciembre de 1866
se denominó “Camino de Goes” al hasta entonces conocido como al Cerrito o a La Figurita,
uno de los caminos de entrada a Montevideo.
Su nuevo nombre – Goes – desde 1866 evocaba a los hermanos Goes, Scipión y Vicente,
que según Ruy Díaz de Guzmán introdujeron
a Asunción desde San Vicente, Brasil hacia
1555 , un toro y siete vacas, que luego , con
su multiplicación y otros aportes, a lo largo del