P
or otra parte, la unidad contiene
las partes necesarias pero
rechaza, en buena medida, las
superfluas. Las jugadas que no
apuntan hacia —o no son necesarias
para— el fin propuesto, aminoran el
valor estético de la partida. El GM
Vladimir Simagin dijo en una
ocasión: «Una partida conducida
con lógica y rematada con una
bella combinación, ese es mi ideal
en el juego de ajedrez». Habría
que entender, quizás, que por
delante de las combinaciones y
sacrificios brillantes, ha de
reconocerse en la partida la
existencia de un plan adecuado a la
posición y un desarrollo lógico y
vigoroso de dicho plan. La frase de
Simagin es un buen comienzo para
— reproduciendo una partida de
este maestro— introducirnos en el
conocimiento de lo que podría ser el
desarrollo ideal (?) de un combate
de ajedrez con merecimientos para
ser premiado.
V
amos a ver el enfrentamiento
que el maestro de Moscú
sostuvo con su colega Oleg Moiseev
cuando alcanzaba por primera vez
una plaza para participar en el
Campeonato Absoluto de la URSS.
Aunque su clasificación no fue
brillante (14.° entre 18 jugadores),
«esta partida fue la más
espectacular entre las más de 40
partidas candidatas al Premio de
Belleza sometidas al Jurado»
(Taimanov), y se encuentra entre la
selección de las que publicó
Aguilera (El Estilo Posicional. Ed.
Fundamentos, 1983). Aquí la
transcribimos ayudándonos de los
comentarios de su protagonista.
Moiseev, O.-Simagin, Vl.
[E90]XIX Cto. URSS Moscú, 1951
1.d4 ¤f6 2.c4 g6 3.¤c3 ¥g7 4.e4
0–0 5.¤f3 d6 6.h3 e5 7.d5
XIIIIIIIIY
9rsnlwq-trk+0
9zppzp-+pvlp0
9-+-zp-snp+0
9+-+Pzp-+-0
9-+P+P+-+0
9+-sN-+N+P0
9PzP-+-zPP+0
9tR-vLQmKL+R0
xiiiiiiiiy
7...¤h5 8.¥e3 El plan estratégico
de las negras consiste en un
inmediato ataque al flanco de Rey; al
mismo tiempo obstaculizan la
jugada 8.g4 a la que seguiría 8...¤f4.
Por supuesto, que este plan podría
justificarse aún siendo correcto
el juego de las blancas. Sin embargo,
hay que tener en cuenta que, en
general, la antigua defensa india
constituye un difícil problema para
las negras. ¿Por qué, entonces, la
antigua defensa india goza de tanta
popularidad? La realidad es que,
en esta apertura, la lucha tiene
un carácter tan agudo y complicado
que —incluso el más pequeño
error por parte de las blancas—
puede
producir
lamentables
consecuencias. En este sentido
se podría considerar justificado
aceptar un cierto riesgo por parte de
las negras. (Simagin) 8...f5 9.exf5
gxf5 10.¥e2 Sería un error 10.¤xe5
porque 10...£e8 11.¤d3 f4 12.¥e2
fxe3 13.¥xh5 exf2+ daría ventaja
a las negras. 10...¤f6 11.£c2 ¤a6
12.g3 La alternativa era 12.0-0,
decidiéndose ya por el lugar donde
va a cobijar su rey. 12...¤b4 13.£b3
a5 14.0–0–0 No parece que este sea
tampoco un refugio seguro. 14...f4
El GM Taimanov, que comentó la
partida en el libro The Soviet
Championships (en español, Los
34
Campeonatos Soviéticos) que
escribiera con Bernard Cafferty,
coloca un signo de admiración a
esta jugada y comenta: «Explotando
una débil carencia de armonía en
la posición del adversario, se
deciden descaradamente por el
juego táctico. Una decisión tan
original, que a menudo envuelve
riesgo, era característica del
prominente teórico Simagin que
tuvo en el ajedrez una vida tan
sorprendente como breve». 15.gxf4
¥f5 Simagin opina que 15...exf4
16.¥d2 (pero aún más claro resulta
con 16.¥d4 ¥f5 17.¦d2 £e7
18.¤h4) 16...¥f5 17.¤d4 daría
ventaja a las blancas.
XIIIIIIIIY
9r+-wq-trk+0
9+pzp-+-vlp0
9-+-zp-sn-+0
9zp-+Pzpl+-0
9-snP+-zP-+0
9+QsN-vLN+P0
9PzP-+LzP-+0
9+-mKR+-+R0
xiiiiiiiiy
16.¤e1 Momento crucial de la
partida. Las blancas comienzan de
pronto a retroceder y desde este
momento su posición empeora
paulatinamente. Era necesario
16.fxe5 ¥c2 17.£a3 ¥xd1 18.¦xd1
que reporte una compensación
suficiente a cambio de la calidad
(Simagin). 16...exf4 17.¥d4 ¢h8
18.a3 c5! 19.¥xf6 Sacrificio de una
figura que origina un ataque
demoledor contra el rey blanco.
Rehusar este sacrificio es imposible
ya que después de 19.dxc6 ¤xc6 el
ataque se desarrollaría con igualdad
material (Simagin). 19...£xf6
20.axb4 axb4 21.¤b5 La mejor
retirada para el caballo. Como indica
Simagin, era más deficiente 21.¤a4
¦xa4; o bien 21.¤a2 ¦a7 22.¢d2
£d4+; y tampoco servía 21.¤b1 f3!
22.¥d3 b5 (mejor parece 22…¥d7)
23.¥xf5 bxc4 24.£c2 b3 25.£c3
£xf5, etc. 21...¦a1+ 22.¢d2
Partidas premiadas
unión entre ellas produzca
auténtica sensación de conjunto
sustancialmente organizado. Su
remate victorioso no debería ser,
por tanto, la solución accidental —
aunque sea afortunada— producto
del desorden y del caos con que los
jugadores han conducido el juego.