El Rincón del Ajedrecista Junio 2013 | Seite 35

P or otra parte, la unidad contiene las partes necesarias pero rechaza, en buena medida, las superfluas. Las jugadas que no apuntan hacia —o no son necesarias para— el fin propuesto, aminoran el valor estético de la partida. El GM Vladimir Simagin dijo en una ocasión: «Una partida conducida con lógica y rematada con una bella combinación, ese es mi ideal en el juego de ajedrez». Habría que entender, quizás, que por delante de las combinaciones y sacrificios brillantes, ha de reconocerse en la partida la existencia de un plan adecuado a la posición y un desarrollo lógico y vigoroso de dicho plan. La frase de Simagin es un buen comienzo para — reproduciendo una partida de este maestro— introducirnos en el conocimiento de lo que podría ser el desarrollo ideal (?) de un combate de ajedrez con merecimientos para ser premiado. V amos a ver el enfrentamiento que el maestro de Moscú sostuvo con su colega Oleg Moiseev cuando alcanzaba por primera vez una plaza para participar en el Campeonato Absoluto de la URSS. Aunque su clasificación no fue brillante (14.° entre 18 jugadores), «esta partida fue la más espectacular entre las más de 40 partidas candidatas al Premio de Belleza sometidas al Jurado» (Taimanov), y se encuentra entre la selección de las que publicó Aguilera (El Estilo Posicional. Ed. Fundamentos, 1983). Aquí la transcribimos ayudándonos de los comentarios de su protagonista. Moiseev, O.-Simagin, Vl. [E90]XIX Cto. URSS Moscú, 1951 1.d4 ¤f6 2.c4 g6 3.¤c3 ¥g7 4.e4 0–0 5.¤f3 d6 6.h3 e5 7.d5 XIIIIIIIIY 9rsnlwq-trk+0 9zppzp-+pvlp0 9-+-zp-snp+0 9+-+Pzp-+-0 9-+P+P+-+0 9+-sN-+N+P0 9PzP-+-zPP+0 9tR-vLQmKL+R0 xiiiiiiiiy 7...¤h5 8.¥e3 El plan estratégico de las negras consiste en un inmediato ataque al flanco de Rey; al mismo tiempo obstaculizan la jugada 8.g4 a la que seguiría 8...¤f4. Por supuesto, que este plan podría justificarse aún siendo correcto el juego de las blancas. Sin embargo, hay que tener en cuenta que, en general, la antigua defensa india constituye un difícil problema para las negras. ¿Por qué, entonces, la antigua defensa india goza de tanta popularidad? La realidad es que, en esta apertura, la lucha tiene un carácter tan agudo y complicado que —incluso el más pequeño error por parte de las blancas— puede producir lamentables consecuencias. En este sentido se podría considerar justificado aceptar un cierto riesgo por parte de las negras. (Simagin) 8...f5 9.exf5 gxf5 10.¥e2 Sería un error 10.¤xe5 porque 10...£e8 11.¤d3 f4 12.¥e2 fxe3 13.¥xh5 exf2+ daría ventaja a las negras. 10...¤f6 11.£c2 ¤a6 12.g3 La alternativa era 12.0-0, decidiéndose ya por el lugar donde va a cobijar su rey. 12...¤b4 13.£b3 a5 14.0–0–0 No parece que este sea tampoco un refugio seguro. 14...f4 El GM Taimanov, que comentó la partida en el libro The Soviet Championships (en español, Los 34 Campeonatos Soviéticos) que escribiera con Bernard Cafferty, coloca un signo de admiración a esta jugada y comenta: «Explotando una débil carencia de armonía en la posición del adversario, se deciden descaradamente por el juego táctico. Una decisión tan original, que a menudo envuelve riesgo, era característica del prominente teórico Simagin que tuvo en el ajedrez una vida tan sorprendente como breve». 15.gxf4 ¥f5 Simagin opina que 15...exf4 16.¥d2 (pero aún más claro resulta con 16.¥d4 ¥f5 17.¦d2 £e7 18.¤h4) 16...¥f5 17.¤d4 daría ventaja a las blancas. XIIIIIIIIY 9r+-wq-trk+0 9+pzp-+-vlp0 9-+-zp-sn-+0 9zp-+Pzpl+-0 9-snP+-zP-+0 9+QsN-vLN+P0 9PzP-+LzP-+0 9+-mKR+-+R0 xiiiiiiiiy 16.¤e1 Momento crucial de la partida. Las blancas comienzan de pronto a retroceder y desde este momento su posición empeora paulatinamente. Era necesario 16.fxe5 ¥c2 17.£a3 ¥xd1 18.¦xd1 que reporte una compensación suficiente a cambio de la calidad (Simagin). 16...exf4 17.¥d4 ¢h8 18.a3 c5! 19.¥xf6 Sacrificio de una figura que origina un ataque demoledor contra el rey blanco. Rehusar este sacrificio es imposible ya que después de 19.dxc6 ¤xc6 el ataque se desarrollaría con igualdad material (Simagin). 19...£xf6 20.axb4 axb4 21.¤b5 La mejor retirada para el caballo. Como indica Simagin, era más deficiente 21.¤a4 ¦xa4; o bien 21.¤a2 ¦a7 22.¢d2 £d4+; y tampoco servía 21.¤b1 f3! 22.¥d3 b5 (mejor parece 22…¥d7) 23.¥xf5 bxc4 24.£c2 b3 25.£c3 £xf5, etc. 21...¦a1+ 22.¢d2 Partidas premiadas unión entre ellas produzca auténtica sensación de conjunto sustancialmente organizado. Su remate victorioso no debería ser, por tanto, la solución accidental — aunque sea afortunada— producto del desorden y del caos con que los jugadores han conducido el juego.