–Éste está muy enfermo. Por favor haz otro.
Volví a dibujar.
Mi amigo sonrió gentilmente, con indulgencia, y dijo:
– ¿Ves? Esto no es un cordero, es un carnero. Tiene
cuernos…
Realice nuevamente otro dibujo y también fue rechazado
como los anteriores.
–Es demasiado viejo. Quiero un cordero que viva mucho
tiempo.
Ya impaciente y deseoso de comenzar a desmontar el
motor, tracé rápidamente este dibujo, se lo enseñé, y dije:
–Esta es la caja. El cordero que quieres está adentro
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