El Nacimiento de la Tragedia Revista Virtual | Page 10

Nietzsche nos desvela que, la montaña mágica del olimpo de demuestra a nosotros y nos enseña sus raices. Hay una identificación tan estricta entre los dioses y griegos como Zeus, Apolo, es fácil olvidar que hubo un tiempo anterior a la cultura griega, existe una literatura que exaspera el dolor en ellos y el sufrimiento. Las mueras, eran las diosas del destino, atrapaban a los hombres desde su nacimiento, los buitres que se comían las entrañas de Prometeo por robarle el fuego a los dioses, la triste historia de Edipo, la trájica historia de Horestes que acaba asesinando a su madre, luego, los titanes que, como menciona Nietzsche, los griegos lucian los horrres de la vida para poder vivir en absoluto, tuvieron que poner delante de ellos la resplandeciente cultura apolínea que el mundo olímpico ocultaba de la vista la experiencia dionisiaca de la vida y el sinsentido de la vida. Nietzsche dice, que los dioses justificaban la vida humana al vivirla mejor ellos mismos, es lo que precisamente hacen los actores de cine o de telenovelas. Ir al cine o ver telenovelas es tapar con el dedo lo que es vivir la vida, es una manera de escapar de él para argumentarlo. 3. TERCERA PARTE Según la cosmovisión de Nietzsche, la virtud no es el conocimiento sino el arte, Nietzsche dice que el arte es un espejo transfigurador. ¿Qué quiere decir? Es como poner de ejemplo un espejo, que es muy común entre la filosofía. La razón es como un espejo: refleja la realidad y produce conocimiento, el arte también es como un espejo, pero hay diferencias, la finalidad de la producción artística no es la producción de una situación de vida y no lo hace al reflejar el mundo sino al transfigurarlo, de la misma manera que los sueños no reflejan nuestro mundo cotidiano, sino que lo transforman. Según Nietzsche, hay dos formas en las que el arte lleva a cabo esta transfiguración mediante el arte apolíneo o el arte dionisiaco.