El Nacimiento de la Tragedia Revista Virtual | Página 9
resistieron, sino que llegaron a un acuerdo de vivir en paz con los bárbaros, la cultura de este
encuentro perdió el frenesí de las orgías, pero retenía la música en la forma de flauta y el titilambo.
Para que haya una vida social, hay que dedicar energía y trabajo a su construcción y mantenimiento,
si la gente pasa la mayor parte gastando su energía en orgías y borracheras, entonces, la sociedad
se disuelve. En el malestar de la cultura, Freud habla bien de la cultura divinidosa que la sociedad
extrae del individuo para que haya o exista una sociedad sociocultural, una sociedad que ocupara
toda la energía del individuo, crearía una sociedad de autómatas que no desviaron ni gastaron una
sola gota de energía hacia la construcción de instituciones sociales, permanecería en el flujo
inferenciado de los instintos animales, por lo tanto, es un estado de pura naturaleza. Hay que
permitir cierto nivel de los dos para evitar una esquizofrenia ni del individuo ni de la sociedad.
Nietzsche apunta que, estas dos fuerzas a relacionarse en
Grecia antigua. El griego apolíneo, mirando el fenómeno
dionisiaco, se da cuenta que todo esto no es extraño o ajeno,
de hecho, su consciencia apolínea no es más que un delgado
velo, ocultando toda esfera dionisiaca. En esta imagen, hay
un encuentro psicológico de la consciencia con el
inconsciente: el ego se da cuenta que está parado sobre algo
demasiado inmenso, como si un hombre estuviese de pie
sobre una ballena, pescando. Para comprender esta relación,
se desmonta piedra por piedra el primoroso edificio de la
cultura apolínea. Lo que se propone aquí es un psicoanálisis cultural, el psicoanálisis explica la
conducta y rastrea sus determinantes a la espera oculta de inconsciente. Es como un iceberg: lo que
se ve es el ego y sus actividades, pero lo que no se ve es invisible, el inconsciente. Es lo que da a
entender de la cultura griega: se ve su belleza pero, ¿Qué es lo que lo explica? Se despliega un
exuberante de dioses olimpicos que adora los griegos, ¿De dónde viene todo eso?¿De qué ilustre
sociedad brotan estos dioses olímpicos?
Hay un diálogo entre el Rey Midas y el Sabio Cileno,
compañero de Dionisio. El rey pregunta: ¿Qué
considera mejor y preferible para el hombre?
Responde Cileno: lo mejor de todo sería para tí, no
habler nacido, no ser, ser nada. Y lo mejor en segundo
lugar es: morir pronto. Nietzsche toma este punto, lo
relaciona con el pesimismo y la exuberancia de los
dioses olimpicos, para que este último sea posible,
hace falta el primero: el pesimismo. Es como ver la
visión extasiada de un mártir, torturado con sus súplicas.