El jugador - Fedor Dostoiewski
-A usted no puedo... es que todavía no está por completo ... ; sin
embargo... usted sabe que esperan noticias de Rusia; el general
necesita arreglar algunos asuntos...
-¡Ah, ah! ¡la baboulinka!
Des Grieux me miró con encono.
-En fin -interrumpió-, confío plenamente en su congénita
amabilidad, en su inteligencia, en su tacto ... ; al fin y al cabo, lo
haría usted por una familia en la que fue recibido como pariente,
querido, respetado...
-¡Perdone, he sido despedido! Usted afirma ahora que fue por
salvar las apariencias; pero reconozca que si le dicen a uno: «No
quiero, por supuesto, tirarte de las orejas, pero para salvar las
apariencias deja que te tire de ellas ... ». ¿No es lo mismo?
-Pues si es así, si ninguna súplica influye sobre usted -dijo con
severidad y arrogancia-, permítame asegurarle que se tomarán
ciertas medidas. Aquí hay autoridades que le expulsarán hoy
mismo, que diablel, un blanc-bec comme vous desafiar a un
personaje como el barón! ¿Cree usted que le van a dejar en paz?
Y, créame, aquí nadie le teme a usted. Si he venido a suplicarle ha
sid o por cuenta propia, porque ha molestado usted al general. ¿De
veras cree usted, de veras, que el barón no mandará a un lacayo
que le eche a usted a la calle?
-¡Pero si no soy yo quien irá! -respondí con insólita calma-. Se
equivoca usted, monsieur Des Grieux. Todo esto se arreglará
mucho más decorosamente de lo que usted piensa. Ahora mismo
voy a ver a mister Astley para pedirle que sea mi segundo, mi
second. Ese señor me tiene aprecio y probablemente no rehusará.
Él irá a ver al barón y el barón lo recibirá. Aunque yo soy sólo un
outchitel y parezco hasta cierto punto un subalterne, y aunque en
definitiva carezco de protección, mister Astley es sobrino de un
lord, de un lord auténtico, todo el mundo lo sabe, lord Pibrock, y
ese lord está aquí. Puede usted estar seguro de que el barón se
mostrará cortés con mister Astley y le escuchará. Y si no le
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