El jugador - Fedor Dostoiewski
absoluto; y que cuando el barón lo dijera, yo por mi parte, como
sin darle importancia, le presentaría cordial y sinceramente mis
propias excusas. En suma -dije en conclusión-, sólo pedía que el
barón me ofreciera una salida.
-¡Uf, qué escrupulosidad y qué finura! ¿Y por qué tiene usted que
disculparse? Vamos, monsieur; reconozca, monsieur.. que lo hace
usted adrede para molestar al general... y quizá con otras miras
personales... mon cher monsieur, pardon, j'ai oublié votre nom,
monsieur Alexis ?.. n'est-ce pas?
-Pero, perdón, mon cher marquis, ¿a usted qué le va en ello?
-Mais le général..
-¿Y qué le va al general? ]Él dijo algo ayer de que tenía que
conducirse de cierta manera... y que estaba inquieto .... pero yo
no comprendí nada.
-Aquí hay,.. aquí hay efectivamente una circunstancia personal
-dijo Des Grieux con tono suplicante en el que se notaba cada vez
más la mortificación-. ¿Usted conoce a mademoiselle de
Cominges?
-¿Quiere usted decir mademoiselle Blanche?
-Pues si, mademoiselle Blanche de Cominges... et madame sa
mère...; reconozca que el general ... para decirlo de una vez, qué
el general está enamorado y que hasta es posible que se celebre
la boda aquí. Imagínese que en tal ocasión hay escándalos,
historias...
-No veo escándalos ni historias que tengan relación con la boda.
-Pero le baron est si irascible, un caractère prussien, vous savez,
enfin, il fera une querelle d'Allemand.
-Pero a mí y no a ustedes, puesto que yo ya no pertenezco a la
casa... (Yo trataba adrede de parecer lo más torpe posible.) Pero,
perdón, ¿ya está resuelto que mademoiselle Blanche se casa con
el general? ¿A qué esperan? Quiero decir.. ¿a qué viene ocultarlo,
por lo menos de nosotros, la gente de la casa?
StudioCreativo ¡Puro Arte!
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