una patada doble que impactó contra la entrepierna del KillSim. La bestia salió
volando y fue a dar contra la pared del angosto espacio que había entre la puerta
y la escalera.
Mientras la criatura se colocaba en cuclillas para un nuevo ataque, Michael
iba arrastrándose de espaldas. Alcanzó la pared del otro lado y se levantó
apoy ándose en ella. El KillSim dio un salto y sus ojos amarillos refulgieron al
abalanzarse sobre Michael. Él se tiró hacia la izquierda para esquivarla, volvió a
arrastrarse en dirección a la escalera y oy ó como el cuerpo de aquel ser
impactaba contra el suelo a sus espaldas. Michael se levantó de nuevo, a toda
prisa, se volvió y vio que la bestia parecía aturdida, que intentaba enderezarse,
poco a poco, apoy ándose sobre sus temblorosas y fantasmales patas.
La locura rodeaba a Michael. Los otros KillSims habían atacado a sus amigos
y a Ronika, y todos ellos estaban luchando por escapar. Vio que Sarah se zafaba
del monstruo que la aprisionaba, pateándolo en la cara de forma que este cay ó
rodando por la escalera. Bry son, que prácticamente había llegado a la puerta del
final de la escalera, iba lanzando puñetazos y arañazos. Ronika era la que se
hallaba en peor situación; se encontraba a tan solo unos metros de Michael. El
KillSim que la retenía le había inmovilizado ambas piernas contra el suelo. La
criatura tenía la boca abierta sobre la cara de Ron ika, con las fauces abiertas
hasta lo imposible, como si pensara tragarse su cabeza entera de un mordisco.
Michael se adelantó para ay udarla, pero, justo en el momento en que iba a
hacerlo, una criatura tiró de él desde atrás. Lo lanzó hacia la derecha y le hizo un
tajo enorme en el hombro izquierdo. Michael dio con la cabeza contra la pared y
se desplomó en el suelo, aturdido. Apenas había tenido tiempo de recuperarse,
cuando el KillSim aterrizó sobre él y lo golpeó por la espalda, para acabar
reteniéndolo por los brazos, pegados al suelo. Aunque Michael seguía sin poder
ver con claridad la verdadera forma de la criatura, una cabeza sombría,
semejante a la de un lobo, se le pegó a la cara y la criatura emitió su rugido
mecánico.
Michael no podía moverse. Tenía los músculos como de gelatina y la cabeza
le daba vueltas en su intento de concentrarse en el código, mientras se preguntaba
si podría descargar alguna arma o habilidad de otro juego. Sin embargo, le
resultaba imposible pensar. El KillSim abría sus fauces cada vez más, y el chico
vio que no tenía dientes ni lengua; nada, salvo una oscuridad total que se cernía
sobre él. Era como si un agujero negro hubiera surgido de la nada, listo para
tragarse a Michael y lanzarlo al cosmos. A sus espaldas oy ó gritar a Ronika, oy ó
a Bry son y a Sarah soltando gruñidos mientras luchaban, oy ó los golpes de los
cuerpos, que impactaban contra el suelo y las paredes. Michael intentó liberar los
brazos, volver a patear, pero su cuerpo no respondía a las órdenes de su cerebro.
La boca de la criatura se abrió todavía más y la tenía cada vez más cerca,
ocupando todo su campo visual.