Michael carraspeó y se juró que no iba a permitir que la mujer se percatara
de lo mucho que lo intimidaba.
—Nos dijeron que viniéramos porque buscamos información.
—¿Quién os envía?
—Un viejo barbero de Ciudad Sombría.
—Cutter.
—Sí, el mismo. —Michael estuvo a punto de bromear sobre el mal aliento del
viejo, pero se contuvo.
Ronika hizo una breve pausa.
—Creo que y a conocía la respuesta a esa pregunta, pero ¿qué es lo que
buscáis?
—Estamos buscando a Kaine. El jugador. —Michael supuso que bastaría con
eso, aunque prosiguió—: Cutter mencionó algo sobre la « senda» .
Bry son se levantó de pronto, con las manos en las sienes, y los ojos cerrados
con fuerza.
—¡Oh, mierda! ¡Oh, mierda!
A Michael le dio un vuelco el corazón. Aquello no podía ser bueno.
—¿Qué? —preguntó Sarah.
Bry son dejó caer los brazos y abrió los ojos. Miró a Ronika.
—Mi localizador acaba de encenderse. Kaine sabe que estamos aquí. Está
cerca.
Ronika no se inmutó en absoluto.
—Claro que está cerca —afirmó.