pasar por las tijeras.
La cabellera de Cutter no era más que un penacho de pelillos canosos, que se
había peinado en forma de cortinilla para taparse la calva, llena de manchas
rojas. Tenía más pelos asomándole por las orejas que en la cabeza. Era bajito,
achaparrado y viejo, y con cada palabra que pronunciaba, Michael pensaba que
se desplomaría en cualquier momento, muerto de viejo. Sorprendentemente a la
may oría de las personas les gustaba que su personalidad en la Red Virtual fuera
un reflejo de su personalidad real, así que Michael podía imaginar cómo sería
encontrarse a Cutter en el Despertar. Un momento para recordar, estaba seguro.
—Malditos mocosos, ¿qué hacéis ahí plantados, mirándonos como una
bandada de buitres a una rata moribunda? —Movía los dedos con más rapidez de
lo que hubiera imaginado Michael para un hombre de su edad; iba dando
tijeretazo tras tijeretazo. Resultaba evidente que no estaba acostumbrado a que la
gente lo mirase tan de cerca.
—Estamos aquí para algo más que donar pelo a su suelo —dijo Sarah,
hablando con una firmeza que Michael no le había escuchado jamás.
—¡Oh!, ¿de veras? —preguntó y carraspeó. Michael imaginó que aquel
hombre tenía más mocos en la garganta que un bebé con sinusitis—. Bueno, ¿por
qué no me iluminas, jovencita?
Sarah se quedó mirando a su amigo, que era quien debía darle el pie. El chico
se acercó a Cutter y susurró:
—Queremos información sobre un jugador llamado Kaine. Dicen que está
preparando algo gordo… —Hizo una pausa, pues se le ocurrió, demasiado tarde,
que debería haber mostrado algo más de respeto—. Esto… señor, por favor.
—Guárdate esos refinamientos para otro —le respondió Cutter.
A Michael le llegó el tufo de su aliento y tuvo que retroceder para no soltar
una arcada.
Esperaba que el viejo siguiera hablando, que empezara a revelar lo que sabía,
pero Cutter no añadió nada más. No había dejado de dar ni un solo tijeretazo, y
Bry son estaba empezando a quedar muy guapo.
Sarah lo intentó por su cuenta.
—¡Venga y a! Sabemos que todos los rumores del sueño acaban llegando
hasta aquí, tarde o temprano. Díganos lo que sabe sobre Kaine y sobre dónde
oculta sus secretos.
—O sobre dónde podemos averiguarlo —añadió Bry son.
Cutter soltó una risotada.
—Si sois tan listos, y a sabréis cómo se consigue la información por aquí. Lo
único que he logrado hasta ahora es un dolor de cabeza y un puñado de pelos
virtuales acumulándoseme en el suelo.
Por algún motivo, esa última frase hizo que Michael reaccionara sin pensar y
dejó escapar una risilla nerviosa.