el-garaje-andoni-la-red PREVIA | Página 13

simple gesto fuera a acabar con el idiopático cuadro clínico que presentaba y a eliminar la tenue , aunque penetrante , pestilencia química que se había instalado en su pituitaria . Echó un vistazo al reloj digital del salpicadero . « Las siete y cuarto de la mañana … ¿ Cuántas horas llevaré aquí metido ?», se preguntó . Despegó su sudada espalda del asiento y estiró su brazo derecho . Comprobó que no le quedaban analgésicos en la guantera y maldijo el momento en el que había ofrecido el último a Ingrid , su expareja . Abrió la puerta del conductor con desgana y bostezó antes de abandonar el coche y ponerse de pie . Echó un vistazo al aspecto descuidado de su camisa y resopló . Se ajustó el cinturón y cerró con un enérgico portazo . Metió la mano derecha en uno de los bolsillos de su pantalón de traje oscuro y sacó algo de su interior . Con las llaves de casa en la mano , caminó de manera mecánica y , un tanto desganado , hasta la puerta de acceso al ascensor , que a su vez también era la entrada a los trasteros .
Su mirada permaneció fija en el suelo , no necesitaba prestar atención al trayecto , lo conocía de memoria . Había completado ese mismo camino decenas de veces , pero en esta ocasión le aguardaba una desagradable sorpresa : la entrada había sido tapiada .
Tan solo llevaba tres meses viviendo en aquel edificio de reciente construcción y no comprendía cómo podían haber cerrado el único acceso peatonal a su portal sin haberse enterado . Se echó las manos a la nuca , en un nuevo intento de mitigar su cada vez más fuerte dolor de cabeza , y continuó maldiciendo . «¡ Me van a oír !», murmuró enfurecido . El sudor que empapaba su rostro se había congelado como por arte de magia . No había recibido ninguna circular de aviso del administrador , ni ninguna nota informativa en los últimos días . Le vino a la mente la vez que cortaron el agua en todo el edificio y lo comunicaron de manera insistente con diferentes avisos en todas las zonas comunes
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