uno de sus analgésicos para frenar , cuanto antes , el creciente mareo que sufría .
A pesar de aquel intenso malestar , de repente , sonrió orgulloso . Una rotunda certeza le invadió . Tal vez el único hecho del que estaba convencido : por fin , había conseguido el tan anhelado papel protagonista en la última superproducción de Asier Cabredo , uno de los directores de cine más taquilleros del panorama actual . Llevaba meses tratando de convencer al popularmente conocido como el « Tarantino español » de que él era el actor idóneo para su nuevo thriller y , por fin , lo había logrado . La tarde anterior , recibió la llamada del esquivo cineasta , donde con un tono bastante frío le comunicaba que se convertiría en la cabeza visible de su nuevo y ambicioso proyecto . Atrás quedaban semanas de insistencia convertida en principio de acoso para hacerse con el papel de su vida . Tenía que conseguir aquella interpretación , que le catapultaría definitivamente al estrellato , y para ello no dudó en insistir hasta rozar el hostigamiento . Propició encuentros , supuestamente fortuitos y le envió decenas de mensajes a través de contactos en común . Cualquier táctica se le antojaba oportuna . Nunca había actuado de ese modo tan obsesivo , pero no se arrepentía .
Se estrujó literalmente la memoria hasta que recordó haber quedado con su amante en uno de sus restaurantes favoritos , el griego de la zona más exclusiva de la capital . Tenían que celebrar , como la ocasión merecía el anhelado contrato que acababa de firmar . Se esforzó tanto cuanto pudo , pero no alcanzó a visualizar ninguna imagen después de la salida del restaurante y acomodarse en su coche . Su mente no colaboraba . El rastro consciente de la jornada anterior terminaba en el asiento donde había despertado .
El aire era muy seco y el hedor a algún tipo de vapor sintético más que evidente . Se frotó los ojos con ambas manos , como si ese
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