El Desván BDSM El Desván n.16 | Page 33

su lado. —Tengo entendido que es usted española, señorita. —Sí, Señor— Contestó educadamente. Él la observaba impasible, su comportamiento como sumisa era innato. No sabía de protocolo y aún así le surgía solo. —Mi familia es de allí, aunque yo nací aquí. Más adelante será un placer con el permiso del Señor Kichner, entablar una conversación sobre la bella España. Foto: Eta Mae —Por supuesto, Señor. El hombre se dirigió de nuevo a Björn y le tendió la mano con una sonrisa en los labios, como si aceptara la presencia de Liz en aquella extraña fiesta. Observó como una pareja estaba preparando algo, la gente se arremolinaba a una distancia prudente. Liz quiso acercarse más y él la detuvo. —Cuando una pareja va a sesionar, no se ve con buenos ojos que otras personas invadan su espacio, se interrumpa o se hable, pequeña. Quédate aquí conmigo. Liz, asintió y se quedó a su lado. Vio como preparaban unas cuerdas. La mujer se desnudó. Sus ojos miraban 33