EL CEBÚ • Marzo - Abril 2019
Manejo
Peso de la ternera al nacimiento (kg)
lgG (g/l) 25 27,5 30 32,5 35 37,5 40 42,5 45 47,5 50 52,5 55
20 4.75 5.23 5.70 6.18 6.65 7.13 7.60 8.08 8.55 9.03 9.50 9.98 10.45
25 3.80 4.18 4.56 4.94 5.32 5.70 6.08 6.46 6.84 7.22 7.60 7.98 8.36
30 3.17 3.48 3.80 4.12 4.43 4.75 5.07 5.38 5.70 6.02 6.33 6.65 6.97
35 2.71 2.99 3.26 3.53 3.80 4.07 4.34 4.61 4.89 5.16 5.43 5.70 5.97
40 2.38 2.61 2.85 3.09 3.33 3.56 3.80 4.04 4.28 4.51 4.75 4.99 5.23
45 2.11 2.32 2.53 2.74 2.96 3.17 3.38 3.59 3.80 4.01 4.22 4.43 4.64
50 1.90 2.09 2.28 2.47 2.66 2.85 3.04 3.23 3.42 3.61 3.80 3.99 4.18
55 1.73 1.90 2.07 2.25 2.42 2.59 2.76 2.94 3.11 3.28 3.45 3.63 3.80
60 1.58 1.74 1.90 2.06 2.22 2.38 2.53 2.69 2.85 3.01 3.17 3.33 3.48
65 1.46 1.61 1.75 1.90 2.05 2.19 2.34 2.48 2.63 2.78 2.92 3.07 3.22
70 1.36 1.49 1.63 1.76 1.90 2.04 2.17 2.31 2.44 2.58 2.71 2.85 2.99
75 1.27 1.39 1.52 1.65 1.77 1.90 2.03 2.15 2.28 2.41 2.53 2.66 2.79
80 1.19 1.31 1.43 1.54 1.66 1.78 1.90 2.02 2.14 2.26 2.38 2.49 2.61
Tabla 2. Litros de calostro necesarios para alcanzar una concentración de IgG en suero sanguíneo de 10 mg/ml. Tomado de Elizondo, J. 2007.
la glándula mamaria (Pritchett et al., 1991). Por lo tanto, la concen-
tración de Ig es más alta en el calostro del primer ordeño después
del parto y disminuye en los ordeños subsiguientes (Oyeniyi y Hun-
ter, 1978; Bush y Staley, 1980; Stott et al., 1981). En otras palabras, la
concentración de IgG1 está inversamente relacionada con el peso de
calostro al inicio de la lactancia, lo que significa que vacas altas pro-
ductoras pueden tener calostro con una concentración baja de IgG1
aún en el primer ordeño después del parto (Stott et al., 1981; Morin et
al., 1997). Un volumen de calostro menor a 8.5 kg en el primer orde-
ño, se ha tomado como criterio para seleccionar calostro de buena
calidad en vacas Holstein (Pritchett et al., 1991). En un estudio llevado
a cabo por Petrie (1984), se demostró que la pérdida de calostro de la
ubre por goteo durante los últimos días de gestación fue el motivo
principal para que se dieran bajas concentraciones de inmunoglo-
bulinas. El ordeño antes del parto tendría el mismo efecto. Y = 254,716 X - 261,451 (r = 0.84) (donde Y es la concentración de
inmunoglobulinas (%) y X la gravedad específica). Dichos autores
desarrollaron un calostrómetro, el cual incorpora la relación entre
la gravedad específica del calostro y la concentración de inmuno-
globulinas (mg/mL).
El calostro producido por animales de primer parto (novillas) ge-
neralmente tiene una concentración menor de Ig que el produci-
do por vacas con mayor número de partos. Una razón es que las
novillas han sido expuestas a antígenos por menor tiempo que
vacas con más lactancias. El mecanismo de transporte de IgG ha-
cia la glándula mamaria puede también estar menos desarrollado
que en el de vacas adultas (Devery y Larson, 1983). Diversos estu-
dios han demostrado que la concentración de Ig en el calostro
aumentó linealmente con el número de lactancias hasta llegar
a la cuarta, momento en el cual se estabiliza (Oyeniyi y Hunter,
1978; Devery y Larson, 1983; Robinson et al., 1988). La lectura del calostrómetro depende altamente de la temperatura
del calostro. Mechor et al. (1991) llevaron a cabo un estudio cuyo
objetivo fue investigar el efecto de la temperatura en lecturas de
calostrómetro para estimar la concentración de inmunoglobulina
en el calostro bovino. Dicho estudio determinó que las lecturas di-
firieron en 0.8 mg/mL por cada grado centígrado en el cambio de
la temperatura, por lo que la lectura debe hacerse cuando el calos-
tro se encuentra a temperatura ambiente (20-25°C).
El calostrómetro está calibrado en intervalos de 5 mg/mL y cla-
sifica al calostro en pobre (rojo) para concentraciones menores
a 22 mg/mL, moderado (amarillo) para concentraciones entre 22
y 50 mg/mL; y excelente (verde) para concentraciones mayores a
50 mg/mL (Fleenor y Stott, 1980; Shearer et al., 1992). El calostró-
metro, aunque no provee una medida exacta, permite estimar la
calidad de calostro antes de ser alimentado a los terneros y evitar
así un fracaso en la transferencia de la inmunidad pasiva por el
uso de un calostro de baja calidad.
Almacenamiento y uso del calostro en exceso
Otro factor de variación es el relacionado con la longitud del pe-
riodo seco. Si el periodo seco es muy corto (menor a tres sema-
nas), no habrá tiempo suficiente para acumular Ig en la glándula
mamaria (Nousiainen et al., 1994).
Algunos estudios han indicado que la raza puede tener algún
efecto sobre la concentración de Ig en el calostro. Sin embargo, los
resultados han sido variables y con tendencias poco consistentes.
Determinación de la calidad del calostro
Fleenor y Stott (1980) desarrollaron inicialmente una ecuación de
regresión para estimar la concentración de inmunoglobulinas en
el calostro a partir de la gravedad específica del calostro fresco:
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