Composición VI
Para Kandinsky, el revolucionario movimiento hacia el arte abstracto significaba una nueva forma de observación basada en una vuelta a lo espiritual, que el pintor pensaba que se había perdido.
"Aunque ya había pintado acuarela puramente abstracta en 1910 (la primera en la historia del arte), continuó vinculado al arte objetivo en un principio, como se muestra si se comparan este cuadro y el de Paisaje con iglesia”. (Hille, 2008: 425).
Aunque los colores con primordiales, al igual que en otra obra que también podríamos comparar titulada Paisaje, los objetos y las figuras individuales aún son reconocibles. El color está divorciado no sólo del objeto, sino también de las líneas. Kandinsky convierte cada vez más las líneas borrosas y vagas en un deliberado mecanismo estilístico.
"A partir de 1913, las últimas reliquias remotamente reconocibles del mundo físico en sus Composiciones e Improvisaciones se disuelven por completo en formas rítmicas de calor". (Hille, 2008: 425).
Con cuadros como este Kandinsky comienza a introducir el arte abstracto a su manera, por lo que tiene gran impacto para el concepto de arte que se tenía. En este cuadro, Kandinsky nos muestra su representación de lo que sería un concierto expuesto al público. Ya que se logran apreciar músicos con sus respectivos instrumentos, presentándose frente a un público.
Lo que llama la atención respecto a su técnica es la gran atención que Kandinsky presta a los detalles, como las delicadas
cuerdas con las que nos representa un arpa, y también el cómo esparce el calor para darle vida a esta obra de arte.
El factor que más me agrada de esta obra, es el hecho de que con pinturas como esta Kandinsky comienza a cerrar una etapa más de, concepto de arte e inicia con una nueva era en la que se introduce el arte abstracto.
Esta obra, como es de imaginarse tuvo gran impacto en la sociedad de la década de 1910, ya que se encontraba cambiando su manera de pensar e interpretar las cosas.
Montaña
El cuadro se sitúa, respecto a la evolución artística de Kandinsky, en el momento crucial de la crisis de la "representación". Realizado en Munich en una época en que el artista frecuentaba los círculos intelectuales más sensibles a la exigencia de una expresión libre de cualquier vínculo naturalista, manifiesta una inclinación evidente a la hora de disolver en lo fantástico toda posible relación con el mundo real. (Di Stefano et all, 1998: 19)
"El azul fue uno de los colores preferidos por Kandinsky. Sobre esta predilección actuaron inaudablemente sugestiones de signo distinto y no acaba con la de la pintura simbolista de finales del siglo XIX, cuyos principales exponentes, entre ellos Redon, mostraron gran interés por la fuerza evocativa de dicho color". (Di Stefano et all, 1998: 19)